30 mayo 2010 | By: Denebola

Error

Cuando menos se espera, el más mínimo detalle hace saltar la chispa del detonante de la bomba más brutal que puedan imaginar.
Y el detonante ha sido una frase.
Sí, hasta ahora, la fuerza se me ha ido por la boca, hasta ahí, no le faltaba razón. Pero hasta ahora mi ira se ha desinflado por voluntad propia.
Ya no.
La persona que menos debía juzgarme lo ha hecho sin conocer hasta dónde puede llegar mi lado oscuro. Mala suerte... Me ha tocado la fibra. Puedo no estar en mi mejor momento, puedo estar en horas bajas, puedo parecer hundida, pero ha tocado algo que jamás debía tocar: mi orgullo.
Oh, sí, "cariño", me ha subestimado...
La persona que mejor me conoce, quizás mejor que yo, me dijo que mi mejor arma es dominar el arma de mi adversario. Y en esta ocasión he de darle la razón.
Ha cometido varios errores.
Subestimarme.
Tocar mi orgullo.
No conocerme.
Y Denebola se está retorciendo en mi interior, impaciente por cruzármelo en el camino, y empezar su juego cruel y destructivo. Pienso hundirle con sus propias armas. Le estoy esperando impaciente. MUY impaciente.
Se acabó la persona agradable, se acabó la persona divertida, se acabó la persona que conocía.
Ha empezado la pesadilla.
Y yo me voy a reír. No voy a ser la única. Se ha abierto la veda, y el disparo de salida no lo he dado yo.
Craso error haber dicho algo así.
Puede considerarse mi "amigo", o mejor dicho, utilizar esa tapadera. Muy bien, juguemos. Yo también sé.
No sabe dónde se ha metido...
Pobrecito...
No me da lástima. Ninguno de los 2.
Me va a gustar jugar cual gato con su ovillo de lana.
Ingénuos.
Les voy a presentar a Dene. ¿Les caeré bien? ¿Qué opinan ustedes?

1 comentarios:

Elros dijo...

Todas las personas que han de ver a la verdadera Dene siguen vivas... Y no lo digo por naaadaaaa