29 septiembre 2009 | By: Denebola

Jodidamente... Feliz

Iba camino de la cocina y sin querer me he visto reflejada en el espejo.
"Bueno, parece que la buena influencia del subidón de hace un par de semanas, ha hecho su efecto...", sí, me ha gustado la evolución que en pocos días he visto en mi reflejo.
Y luego, dándole vueltas a la cabeza, me ha vuelto a venir esa frase a la cabeza.
"Mírate al espejo. Y no olvides lo que eres"
Y como si una fuerza ajena a mí me arrastrase, me he ido hacia el mismo espejo, y me he quedado mirando mi reflejo fijamente. Tanto tiempo, que ya no me veía. Los colores se mezclan, las líneas se difuminan, la luz lo mezcla todo. Como si mi entorno y yo nos hubiéramos mimetizado.
¿Y qué soy? Otra vez la maldita pregunta. No lo sé... Pero los demás, algunos, unos pocos, pudiéndolos contar con los dedos de las manos, sí.
Soy... Demasiado sincera, aunque duela; demasiado empática, de una manera que asusta; un líder (eso sí que me sorprendió... Nunca me he visto así, personalmente opino que voy por libre, y simplemente busco mi camino); una persona capaz de sacar aspectos de los demás que nunca nadie se ha podido llegar a imaginar... O eso me han dicho.
No lo comparto. Por lo menos, todo.
Soy incapaz de saber quién soy.


Es curioso, cuando te miras de esa forma en el espejo, cuando cierras los ojos... Te ves. Como en un negativo de una foto.
Y también te das cuenta de que, mientras sólo te mirabas a ti mismo, también se ha quedado plasmado en tu retina todo lo que había a tu alrededor.
Ahí estaba el error.
Que mientras he estado demasiado concentrada en mí misma, me he olvidado de lo que me rodea. Me he dado cuenta de que yo no sería nadie sin los que están a mi alrededor. Y con eso me refiero tanto a los que tengo aquí a mi lado, como los que están lejos, o los que están demasiado lejos. Me refiero a esas personas que llevas dentro de ti.


Una vez, una persona me preguntó "¿Qué se espera de mí?", y yo le contesté que yo no esperaba nada, que hiciera lo que deseara, que fuera feliz, en definitiva.

Pero que gilipollas he sido... Me he regalado para mí un tiempo precioso, y lo estoy desperdiciando mirándome el ombligo. Y cuando he mirado a mi alrededor, he visto mi entorno hecho trizas...
No sé lo que soy. Pero sé lo que no soy. Y lo que veo ahora mismo a mi alrededor refleja precisamente eso: lo que no soy.
No quiero seguir autoflagelándome sin hacer nada. Así no soy.
Y me he destrozado a mí misma.
Sí, es verdad, tengo un dolor dentro de mí que se me clava en la garganta, en el pecho, y me hace sangrar por dentro nadie sabe cómo, y me hace gritar por dentro.
Pero si ciertas personas me vieran, no me reconocerían.
Y voy a tener que domar mi débil fuerza de voluntad para volver a mí.
Va a ser duro. Pero ya sé de dónde sacar fuerzas: de ése dolor. Va ser, de algún modo, mi salvación. Paradójicamente, ese dolor es el que me hace sonreír, también, el que me da paz, el que me hace sentir viva.


Creo que hoy voy a dormir bien por primera vez en muchos días.
Una lástima que aún no pueda salir a correr... Pero también tengo la solución.


La Ñeka... Sonríe :)


P.D.- La foto es... Para mis chicos que leen el blog. Les tenía en sequía de fotos "sensuales y ligeritas de ropa"... ;)

5 comentarios:

Elros dijo...

De mi se suele esperar mucho... Nunca entenderé el por qué... Quizás sea de lo que hablé el otro día... Pero no se debe esperar mucho... NI lo espero yo xd

Pirómano dijo...

Esperar que sepa cruzar la calle sin aupervisión o ir a por el pan solo, créame, no es esperar mucho de alguien.

Siento bajarle de la nube.

Elros dijo...

Le hundía la cabeza en una olla llena de salsa, que lo sepa.

Pirómano dijo...

Si en esa olla hay dentro una mujer desnuda, le estaría enormemente agradecido.

Elros dijo...

Confórmese con salchichas y hamburguesas, o cualquier tipo de carne animal que se consuma en su nuevo país