27 agosto 2009 | By: Denebola

Aiho, aiho...

Iba a escribir ayer sobre esto, pero estaba demasiado ocupada poniendo casa cosa en su sitio en mi cabeza...

El martes lo hice.
El Romano se quedo blanco, callado, ni siquiera puso música en el coche. Supongo que no di ningún periodo de adaptación, y no tenía tiempo de asumir que ese viaje sería el último de subir allí en coche. Pero tampoco podía dejar ni un mísero margen de actuación. Ya no por los demás, por mí.
Ni Darth Vader fue capaz de usar sus gritos, ni el chantaje emocional.
Me voy. Y cuando digo me voy, es que me voy. Ya.

Es cierto lo que dice mi angelito, cuando haces algo que nadie se espera, ves realmente a la persona que tienes enfrente.
Y me sorprendió mucho encontrarme con que alguien que me venía acosando hasta ahora, mostrase un cariño que no me esperaba.
Se apoyó en mi mesa, a mi izquierda, cerca de mi cara para poder hablar en voz baja sin que Vader se enterase, quería saber a qué venía el revuelo.
"Me he despedido, mañana no vuelvo", tuve que repetírselo 3 veces. Se quedó con la cabeza apoyada en sus manos, mirando a saber dónde, callado, durante 10 minutos.
"No te voy a volver a ver más... ¿Y yo qué voy a hacer? No voy a volver a ver tu sonrisa todas las mañanas. ¿Sabes que eso es lo único que me hace un poco llevadera toda esta mierda?".
Me sentí mal. Lo único que me salió fue encogerme de hombros. Era mi decisión, y no iba a echarme atrás. Quizás las formas no fueron las más adecuadas, es de lo único de lo que me arrepiento, podría haber hecho las cosas mejor, por supuesto, pero cuando uno estalla, sólo piensa en sí mismo. Y eso era lo que tenía que hacer.
Luego me evitó la mirada durante casi todo el día... Un cigarro a solas, un tremendo abrazo, y una reacción a lo "te echaré de menos, pero si es lo mejor para ti, me alegro". No me esperaba que pensase así.
Me sorprendió también la reacción de mi compañera, contentísima por mi salida de allí, la misma que me había tirado los papeles a la cara el día anterior. Supongo que se sintió liberada por la amenaza que supuestamente veía en mí... Y yo, desde un principio, sabía que no iba a quedarme allí. Ironías del comportamiento humano.
La única reacción que me causó rechazo fue la del Romano. Distante, frío, tratándome como un objeto de su posesión... Me dio asco. Y más aún cuando se me lanzó al cuello y casi se me echa a llorar. Insano.

En fin, les debo unas cervezas. A algunos me saldrá de dentro quedar con ellos. A otros, francamente, me gustaría alejarlos por completo de mi vida.

Así que... Ahora tengo todo el tiempo del mundo para mí. Para mis 2 metas a corto plazo antes de empezar de cero otra vez. Y con un par de tiros más en la espalda.

La Ñeka.

1 comentarios:

Elros dijo...

Tu compañera debe de hacer ahora parte de tu trabajo, y todo el suyo... Verás como te llama hijaputa en la intimidad xD