25 mayo 2011 | By: Denebola

Entre café y café

Me gusta esa cafetería, puedo tomarme un gran café mientras me fumo un cigarro en una de las mesas de la pequeña terracita mientras la mañana está empezando a coger fuerza pero el calor aún no aprieta. Ese cigarro sabe a gloria, el primero, el que te has ganado, al menos en mi caso, con el sudor de tu frente, y si acompaña a un café, un buen café, el placer aumenta.
Quizás no sea el mejor sitio del mundo, pero a mí me gusta.
Gafas de sol, he aparcado las zapatillas hasta mañana y es uno de los pocos ratos que tengo para no pensar en esas cosas tan aburridas que me esperan en la mesa, de hecho no me apetece ni pensar. Es uno de mis pequeños placeres que al menos por ahora me puedo permitir. Dentro de un tiempo tendré otros.
Mi café. No podría renunciar a él. Ni siquiera recuerdo cuando entró en mi vida desbancando a mi tan querido ColaCao... Lo que sí recuerdo fue la primera vez que eso de "tomar café" pasó de ser un desayuno cualquiera a un gran placer. Fue cuando llegué aquí, mi primer día de clase en Zaragoza. Cuando me levanté a las 6 de la mañana, él ya llevaba un buen rato despierto, se había arreglado, había hecho una gran cafetera y estaba en la cocina a la luz del extractor con un pequeño vaso de café solo caliente y sentado cerca de la ventana con su Celtas, con la puerta cerrada y sin hacer un mísero ruido para no molestar a los demás. Fue él, mi abuelo, quien me enseñó a apreciar el café y disfrutar de los momentos que lo rodean.
Me he sonreído al recordarlo. Con un pequeño nudo en la garganta, pero ha sido genial, no quiero olvidar ese tipo de cosas. Al revés.
Es curioso, estoy segura de que él sabría decir cómo me gusta el café.
Les parecerá una tontería, pero las personas que saben cómo te gusta tomar el café, te conocen realmente bien. Quizás sea una banalidad, pero piensen por un segundo en quién sabría a ciencia cierta cómo toman el café y se sorprenderían.
Yo me cruzo cada día con muchas personas y creo que sólo mi madre sabría decir cómo me gusta el café... Curioso.
Claro, que esa afirmación no funciona a la inversa: no todas las personas que te conocen bien sabrían responder a esa pregunta. De esas personas tengo varios ejemplos.
En fin, con mi segundo café del día, mi momento de placer, esta vez ganado con el sudor de mis neuronas, les dejo esta peculiar divagación.

3 comentarios:

Elros dijo...

El primer café del día sabe a gloria... O café con leche... o cortado...

Denebola dijo...

Últimamente me sienta mejor de lo que solía. Pero hay una razón... :)
Además, me temo que había dejado de disfrutarlo. Cuando bebes el café deprisa y corriendo antes de entrar a trabajar , se va perdiendo algo... No hay nada como tomarse un café tranquilamente, con su cigarro y disfrutando el solecito.

Wayne Flashblack dijo...

El café... Sin duda todo un manjar cuando se hace debidamente. Por si te interesa, si alguna vez te pasas por Roma (como quien no quiere la cosa) Busca la cafetería San Eustaquio (En la plaza San Eustaquio, no tiene pérdida) y degusta uno de los mejores expresos del mundo. Tienen una intensidad, un equilibrio... Y lo mejor, va perfecto con un cigarro ;).

W.Flashblack