09 enero 2012 | By: Denebola

Creo que tengo el alma enferma

Todos necesitamos a alguien que de vez en cuando nos haga ver el lado positivo de las cosas, sobre todo cuando uno no la ve por ningún lado.
Mi entrada de año no ha sido precisamente triunfal. Más bien, un tanto desesperanzadora.
Si he de serles franca, ahora mismo lo veo todo negro, y no porque me encuentre a oscuras. Ojalá se debiera a eso. Ahora mismo estoy como normalmente estaba antes el Playmobil, pesimista, muy pesimista. Debe ser que nos han cambiado los papeles, porque él últimamente está de un feliz asombroso, casi incomprensible y, sobre todo, inusual. Aunque me alegro por él, claro.
Como me dijo alguien una vez "no todo son risas". Realmente las personas que siempre sonríen hacían desconfiar a alguien que conozco, aunque no entiendo muy bien por qué. Hoy por hoy pienso que el problema lo tenía ella...
Sí, sí, todos somos humanos, todos tenemos malos ratos, no siempre se puede estar contento, blablabla.
Pero yo no logro desprenderme de esta sensación de negro pesimismo, de esta desazón que te oprime el pecho y que llega incluso a hacer daño. Que no, que no hay manera.
Y eso que ayer pude ver a alguien a quien quiero incondicional y ciegamente, y que siempre tiene una visión de todo extrañamente peculiar. Sí, me hizo pensar en positivo, ver que todo eso que veo tan torcido y tan mal, no lo está, que es sólo "el cristal con el que miro". Pero a pesar de ello, a pesar de que no veo las cosas negras, como suele decirse, esa sensación de desesperanza, de desazón, de desconsuelo, sigue ahí impertérrita, como si hubiera campado a sus anchas en mí y no tuviera ni la menor intención de abandonarme. Que ya podría, por cierto.
¿Y qué se hace en estos casos? Pues no tengo ni idea, oigan.
Yo voy a probar a ver si funciona mi amiga Ámbar, que no la veo desde hace más de una semana y la echo de menos.
Debe ser este sitio, que me entristece hasta el alma. O esa persona que está ahora mismo a 3 metros de mí y su comportamiento, que ya no sé cómo decirle que se está coronando. O las que acaban de entrar por la puerta, que odio verlas sufrir. O será la jodida luna llena, que este mes viene melancólica.
Y yo qué sé...
A su salud, oigan, me voy a por esa cerveza a ver si me cura los males del alma, que creo que la tengo enferma.
Y feliz año.

4 comentarios:

Elros dijo...

Hombre, el Playmobil es un tío muy majo que cuando ha dejado de trabajar se ha dado cuenta de que pensaba demasiado... Y que eso le provocaba demasiados agobios que no venían a cuento...

No tengo motivos para estar muy feliz que digamos, pero bueno... Intento ver las cosas de forma diferente. Un cambio mental que necesitaba, pero sin dejar de ser yo... Menudo miedo empezar a ser otro después de tantos años...

Feliz año

Denebola dijo...

Entonces al antiguo Playmobil hay que darle 2 guantazos bien dados.

Cuando duermo poco no hay quien me aguante...

Elros dijo...

No me hagas sacarlo anda, que intento ver las cosas bonitas y tal... y yo caigo fácil en la tentación pesimista...

Denebola dijo...

Utilícelo de objeto de su ira, así irá sonriente por la vida...
Yo tengo otros métodos...