26 noviembre 2009 | By: Denebola

No quiero olvidar

Otras veces había sido más sutil. Ésta no. Otras veces le había bastado con darse a la fuga sutilmente y darle a entender que la expresión "naranjas de la China" se ajustaba exactamente a lo que podía esperar de ella. Ésta no. Esta vez había tenido que usar su brazo y marcar las distancias.
Veía su cara y por su gesto tenía más que claro que no entendía nada. Tampoco ella entendía por qué tanto entusiasmo, por qué tanto énfasis, por qué podía llegar a pensar que iba a conseguir absolutamente nada de ella, si lo único que había recibido de su persona eran evasivas elegantes y negativas con una sonrisa que no le hicieran sentir mal.
Cualquier chica probablemente se rasgaría las vestiduras por tenerle a su lado. Incluso por que le dirigiese la palabra. Tampoco había sido una chica corriente nunca, así que, lo que pudiera pensar el sector femenino se la traía al pairo.
Sí, era cierto, objetivamente, era un chico encantador. Guapo, incluso atractivo, le gustaba la franqueza de su mirada, su sonrisa, y había pillado a más de una mirando, o más bien admirando, su cuerpo. No era una persona vacía, al contrario, le gustaba hablar con él.
Pero... No.
¿Cómo explicarle que, aunque lo intentase, no le llenaba? Sí, podría besarle. Pero, y luego, ¿qué? No sentía nada por él, y hacerlo sería uno de los mayores errores de su vida. Aunque él no fuera consciente. Probablemente, estaría besándole y no pensaría en él.
Toda su mente estaba llena de otra persona. Y no sólo su mente, también su alma y su corazón

No lo iba a comprender. ¿Para qué explicárselo? ¿Para hacerle más daño? ¿Para qué decirle que no era lo que ella quería y, ni mucho menos, le hacía feliz? ¿Para qué decirle que sus expectativas eran muchísimo más superiores y no se acercaba siquiera a rozarlas?
Sencillamente se alejó y le dejó allí, sin comprender nada. Pensó que así le haría menos daño. Se fue a la otra punta del bar, y pidió otro botellín de cerveza. Se quedó allí, sentada en la banqueta, sola, absorta en esos pensamientos que le dejaban la conciencia tranquila de saber que había hecho lo que quería acompañada de otra ración de alcohol, cuando una mano en su hombro atrajo su mirada. Los amigos siempre están cerca... Pero no sabía muy bien por qué, la mirada de éste, le hacía muchas preguntas, demasiadas...
-"Ha sido cosa tuya, ¿verdad?", su gesto le confirmó sus intenciones casamenteras...
-"¿Qué te da él que no pueda darte mi amigo?", se le quedó mirando cansada de todo ese juego, de todos los intentos de verle con alguien, y lo peor, sin preguntarle, ¿esque nadie entendía que no quería?, ¿esque nadie entendía que no necesitaba ningún suplente a su lado?, ¿ningún entretenimiento?, ¿que nadie le haría olvidar? ¿que tampoco quería hacerlo? Él tampoco lo entendía. ¿Esque nadie había encontrado a esa persona que te hace sentir que no existe nadie más?
-"No es lo que me da, es lo que es"
-"¿Y qué es?
-"Es la persona que he estado buscando toda mi vida... Aunque ni siquiera supiera que la estaba buscando... Y aunque todos os empeñéis, no quiero olvidarle"



Aún recuerdo cuando apareció en aquella sala enorme y blanca, y sólo podía sonreír... Habría corrido a abrazarle, pero la inseguridad me dejó clavada al suelo. Menos mal que la hizo volar lejos de mí... Aunque temblase como una niña. Aún recuerdo... TODO.


La Ñeka.

6 comentarios:

Maya Rincón dijo...

No tendrá miedo a enamorarse? ...

Elros dijo...

Siempre esperando...

Maya Rincón dijo...

miedo, es miedo...

Elros dijo...

Para empezar... diré que es un finaaaaaaaal...

Denebola dijo...

Vuelvo a la misma aclaración de siempre. No hablo de mí. Yo llevo un mes sin salir.
Sólo quiero enviar un mensaje con ese relato.

Maya Rincón dijo...

oh me refiero a la chica de la historia...snif