11 febrero 2008 | By: Denebola

SuperBowl

No puedo dormir.

No sé qué hora es la verdad, pero debe ser muy tarde. He perdido la noción del tiempo.

He estado viendo la Super Bowl en un bar con algunos compañeros, buen ambiente, pero no es lo mismo, me ha recordado a esas tardes de domingo viendo algún partido con los colegas, pero no era lo mismo. Ni muchísimo menos. No había bravas, no olía a ducados, ni siquiera esos berridos de algún macho ibérico de barra de bar que antes tanto me molestaban y que, paradójicamente, ahora echo tanto de menos.

No era lo mismo, ni muchísimo menos.

Hace ya varias horas que terminó y aún corre el bourbon y la cerveza dentro de mi, pero no era capaz de irme a casa, no me sentía con fuerzas para llegar allí y ver el panel con fotos que tengo en mi habitación. ¡Joder, lo que daría ahora mismo por comerme un pincho moruno!

No era lo mismo, ni muchísimo menos.

La mayor parte del bar estaba sentada en mesas de madera, otros, en taburetes altos en la barra, por cada ronda de Bud, la acompañabamos con un chupito de bourbon, no sé cuántas he tomado, estoy hasta las narices de comer panchitos. Quería que la boca me supiese a ajo, a tabaco, a vinagre, pero el sabor que tengo es de la cerveza insulsa y el regusto dulzón del bourbon; y un trozo de panchito que tengo metido en algún lugar de la boca y que no consigo quitar con la lengua.

Este juego no tiene continuidad, están parando cada dos por tres. En lugar de enfocar con las cámaras a la señora con una bolsa del Mercadona en la cabeza tratando de protegerse de la lluvia, salía Pamela Anderson, echo de menos ver al torero con la camiseta reventona del Madrid y el capote con el escudo que le prestó a Raúl cuando ganaron la liga, echo de menos a la abuela del Betis, al señor mostrando orgulloso su bocadillo de metro y medio repleto de jamón, al baturro animando con una jota al Zaragoza, al culé con barretina.

No era lo mismo, ni muchísimo menos.

No es igual ver a un gordo de tez rosada embutido en una camiseta de los Patriots comiendo un perrito y lanzando un "GO! PATRIOTS! GO!", que un gordo de pelo en pecho comiendo un bocadillo de panceta gritando "JOSDEPUTA, OS PESAN LOS BOLSILLOS".

Qué irónico, tengo un sabor dulzón en la boca, que es de lo más amargo que he probado nunca.

No es lo mismo, ni muchísimo menos.

Pirómano.

4 comentarios:

Peledhir dijo...

Que va a ser lo mismo esto que aquello? Para ser la tierra del sueño americano, no se ve tan... tan...

Ya le enviaremos un taper con una tortilla de ajitos tiernos

Cuídese

Denebola dijo...

Me dijo un jevillano que se ofrecía a llevarle Cruzcampo directamente de su tierra... En persona.
No son pinchos morunos, pero...
Yo por mi parte, tengo en mente un trato, si quiere, negociamos en privado... Jsjsjsjsjs

Morgana dijo...

Yo en mi mente, además de un trato, que ronda por ahí, tengo también unos gritos de culé decepcionado, del mejor partido que he visto en el bar más cutre, el bar Martha. Sí, con h intercalada, de esas cutres a las que todo el bar exclama: MArtha!! las palomitas!

Y bueno, el encanto ibérico llama a la puerta cuando estas fuera, o al menos eso me ha pasado a mi en mi corta experiencia.

Yo...voy a seguir con mi trabajo de consti que tengo hace dos semanas y he empezado hoy (es para mañana). Me alegro de que se escriba algún post desde ahí.
Un saludito

La Perio dijo...

besitos corazón! estoy muy ocupada, pero volveré... jeje... por qué ha cambiado? el qué? mmmmuaaa!!! cuidate mucho!