29 enero 2008 | By: Denebola

Lágrimas de cristal

Quería haber ido a la azotea, pero no podía, estaba cerrada. Desde hacía ya unos meses, no podía subir a ese pequeño rincón del mundo en el que desaparecer.
Así que recordó unas palabras y, después de coger su pequeña mantita azul, salió a su balcón. Se quedó mirando a la gente pasar por la calle, a lo lejos, ajenos a su presencia, siguiendo con su camino y sin variarlo porque ella estuviese un poco más arriba, observándoles, bajo un cielo anaranjado que comenzaba a oscurecerse.
Se sentó en una de las dos sillas, rodeando sus piernas con sus brazos, cubierta con la manta, mirando hacia la avenida que se dibujaba ante ella; mirando pero sin ver.
En algún sitio, en lugar de atardecer, quizás estuviera amaneciendo.
Y en algún sitio, en lugar de ese vaso de zumo, quizás sería alguna cerveza insípida.
Tenía ganas de gritar, pero paradójicamente, no conseguía unir fuerzas ni siquiera para levantarse de la silla. Las fuerzas se le escapaban con cada lágrima silenciosa que recorría su cara e iba a estrellarse en la manta. Ni siquiera un sollozo, sólo lágrimas. No le gustaba que le vieran llorar, aunque muchas veces había llorado lágrimas invisibles que apenas nadie había sabido ver.
Pero esta vez no eran invisibles, eran pequeñas gotitas de agua que dolían como si de sus ojos salieran hechas de cristal. Pero no eran los ojos lo que le dolía, no. Era el alma. Era ese dolor que se siente cuando te quitan una parte de ti, cuando se te rompe el alma en mil pedazos y ves cómo cae a tus pies sin poder hacer nada.


P.D.- Ya sé que tenía un par de entradas a medio empezar, pero, Play, me duele el tarro, no estoy para hablar de nacionalismos (¡¡próximamente en sus pantallas!!). Me apetecía más publicar esto. Y ya que le prometí una entrada hoy, se lo dedico, Playmobil.

4 comentarios:

Morgana dijo...

Puede que no sirva de nada mi comentario pero, además de entender a la de la mantita, compartirlo o como lo quieran llamar, te felicito por tus perfectas plasmaciones al papel (o a la pantalla) de.. en fin, ya sabes.

Un saludito, un besito(que hoy estoy mimosa) y, nanit.

Denebola dijo...

No son perfectas, ni mucho menos, se me quedan en el tintero virtual muchas más cosas que transmitir y muchos matices por aclarar, pero a veces la ambigüedad es lo que le da al relato un toque de "querer saber más", y a veces no sé cómo expresarlo. O tampoco quiero.
No son perfectas, ni mucho menos.
Pero me alegra que le gusten, CoDiosa.
Y sí, ya lo sé ;)
Otro besito para usted, que los mimos siempre son bien recibidos ;)

UnoCualquiera dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con morgana jsjsjsjs sabes que estas entradas son las que me gustan

Peledhir dijo...

y las mías no?