19 enero 2008 | By: Denebola

Acerca del olvido, huellas y recuerdos.

Andaba yo divagando con mi padre sobre la diferencia entre un módem y un router, que manda eggs, que una simple economista novata tenga que enseñarle a un ingeniero de pro hecho y derecho casi jubilado lo que es, y viendo Infiltrados en la tele, cuando me he sumergido en mi mundo de colorines y fantasía...
Desde hace unos días, me vino así sin más una persona a la cabeza, una persona que, después de hace más de 2 años, no tenía sentido acordarme de ella. No sólo porque me hizo daño (seguramente más del que en su día se llegó a imaginar), sino porque ya no siento absolutamente nada por él. Y cuando digo nada, es nada, es decir, indiferencia. Ni frío, ni calor. Nada.
Andaba yo loca, pensando que había perdido algo más que un tornillo, cuando me di cuenta de que no había venido a mi mente en vano. No.
Aún tenía algo que demostrarme: vino a recordarme El olvido.
Y esque, el olvido, es un aliado a veces, un enemigo, en otras.
Unas veces cura heridas y es lo mejor que puede ocurrirte en la vida, y otras, es tu peor enemigo.
Cuando, bajo la capa del olvido, entierras sentimientos que nunca son capaces de morir por sí solos, simplemente duermen. Luego, cualquier cosa los hace despertar, y lo peligroso es que sean aún más fuertes... Unas veces para bien, otras veces para mal. Otras veces, duermen para siempre.
En otras ocasiones, el olvido sólo te ayuda a mitigar el dolor. Un dolor que tú, por sí solo, no eres capaz de hacer que disminuya.
Habitualmente se vale del tiempo.
El tiempo hace el olvido.
A veces no es olvido; simplemente, no te acuerdas. Y recordar a veces es bueno, otras es malo. Depende de los sentimientos que acompañe, porque, ¿para qué engañarnos? El olvido nunca viaja solo. Que sea beneficioso o maligno, depende de los sentimientos que albergue, de su intensidad...
Muchas veces decimos eso de "Olvidar es imposible". Rara vez es cierto. Han tenido que dejar una marca demasiado intensa en ti para no poder olvidar.
Y a veces quieres olvidar, y no puedes, porque el dolor es demasiado intenso.
Sin embargo, hace mucho, yo olvidé a alguien que en su día fue importante a su manera para mí. No me aportó nada bueno, todo hay que decirlo. O casi nada. Porque hoy me ha venido a recordar que quizás lo mejor sería olvidar. Y también que podría ser olvidada...
Y, joder, eso duele.
Que alguien te olvide, duele, demasiado. Sobretodo si ese alguien te importa, si te importa hasta el límite de saber que nunca nada será lo mismo, hasta el límite de saber que, si comparas, el riesgo de no encontrar a nadie a la altura, te hace parecer imposible a los demás, porque nunca nada parece suficiente, e incluso, corres el riesgo de ser infeliz hasta el resto de tus días.
Caer en el olvido...
Eso es morir. No existir. Ausencia de sentimientos.
Si lo que alguien siente por ti se olvida, ya no existes. Es como si nunca hubieras existido, como si nunca hubieras vivido.
Quizás a alguien le ayude a caminar hacia adelante en su vida, a superar ciertas cosas. Para mí, que alguien importante para mí me olvide, es no haberle enseñado nada, no haberle dejado la mínima huella de mí. Es morir sin haber muerto, es no haber dejado una parte de mí a nadie.
Saber que en estos momentos, yo, puedo estar caminando entre la línea del olvido y la indiferencia para personas que me importan, me hace plantearme muchas cosas. Entre otras, qué debería hacer yo; ¿dejar que ocurra lo mismo? No, eso para mí es imposible, soy demasiado rara (sí, soy rara, me encanta serlo). ¿Quizás recordar para siempre? ¿Merece la pena recordar ciertas cosas? Quizás sí. Quizás el tiempo las haga dormir. Quizás el tiempo las entierre bajo el tupido velo de un aparente olvido que nunca llega a olvidar. Quizás tan sólo me ayuden a causar un auto-castigo que no es justo que sufra. O sí sea justo...
De momento, los recuerdos laten fuerte, demasiado como para olvidar.
También sé que eso de ser olvidada, aunque es obvio e inevitable, no me gusta; aunque quizás sea demasiado tarde. Quizás eso signifique que no fui lo suficientemente importante para esa persona. Quizás sí. Quizás las circunstancias sean más fuertes. Para mí nunca lo son. Pero, repetimos, soy rara.


Y creo... Que voy a seguir divagando, fumándome el último cigarro de hoy a la luz de una luna que apenas se atreve a mirarme, acerca del olvido, de los recuerdos enterrados y de la importancia de las huellas que los demás dejan en ti a su paso por la vida de uno.



La Ñeka ha hablado.

8 comentarios:

UnoCualquiera dijo...

Ante todo muy buena la entrada, sigues siendo todo un ejemplo literario a seguir (jsjsjs)

No se quién dijo que saber olvidar lo malo también es tener memoria, si te olvidaste de esa persona sería porque no te iva a aportar nada bueno. Pero sobre tu reflexión, creo que nunca se puede dejar tanta huella a alguien como para ser siempre perenne en su mente, así que yo no me preocuparía mucho... Piensas demasiado :D

PD: Me lo he tenido que leer dos veces, ¿A quién se le ocurre poner esa foto? :P

Morgana dijo...

Yo creo, al contrario que este cualquiera(jum), que sí te pueden dejar tanta huella como para que alguien sea siempre perenne en tu mente, y, no nos engañemos, en todo.

Esa CoDiosa. :$

Denebola dijo...

Quizás el hecho de olvidar y ser olvidado es la única forma de seguir adelante con nuestras vidas sin quedarnos anclados en el pasado.
Pero bien es verdad que olvidar del todo, rara vez pasa. La mayoría de las veces los sentimientos que van unidos a personas importantes, simplemente duermen.
Por ejemplo, ¿os imaginais qué pasaría si no pudiéramos olvidar al último novio/a? Evidentemente, seguiríamos sintiendo algo por esa persona, y no podría haber otras personas en nuestra vida.
Por eso digo que, a veces, el olvido es un aliado. Otras, no tanto, porque los sentimientos vuelven con más fuerza, y suelen hacer daño.

PD- Vale, la próxima vez podré fotos de algún macizo :D
PD2- Me gustaría más ser sex-simbol a seguir, pero es lo que hay, Kira Miró se llevó toda la fama :$

Peledhir dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
UnoCualquiera dijo...

Cuando digo que no se puede estar siempre perenne me refiero a que no se puede estar siempre 'fresco' en la mente de alguien, claro que a lo mejor dentro de unos años te pueden volver a revivir, pero para enterrarte de nuevo a los 2 días, a lo mejor me he expresado mal.

PD: Prefiero la del ángel :P

Denebola dijo...

A mí la experiencia me dice que, desenterrar sentimientos, los hace aún más fuertes...

UnoCualquiera dijo...

A mi eso no me ha pasado. Será por mi corta vida :P

Peledhir dijo...

Será

Momento Estopa (que ridículo):

Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos... nananana

que un día vas echando de más lo que un día echaste de menooooooos