03 agosto 2010 | By: Denebola

A París, por favor.

No puedo dormir. No es por el calor, que lo hace, pero corre el aire, aquí siempre corre el aire, y como no paraba de dar vueltas en la cama, he hecho una visita al frigorífico y me he salido a la terraza.
Noche de verano, aire fresquito, la botella de yogur de piña (no, no me apetecía una cervecita fría), la luna en cuarto menguante y yo acurrucada en la silla de la terraza, nadie más. Ni un alma, ni un ruido. Nada.
Me gusta más cuando la luna está llena, pero no se puede pedir todo. Supongo...
Ni siquiera sé el tiempo que he estado ahí fuera dejando que el viento se llevase lo que quiera que fuese que me quitaba el sueño, ni si se lo ha llevado.
Me he preguntado qué estaría haciendo en ese preciso momento. Realmente me gustaría verle, me gustaría tener una de esas pantallas gigantes a lo Minority Report y poder verle.
Me lo he preguntado tantísimas veces...
La mayoría de la gente que conozco sólo piensa en ti cuando te tienen delante, no eres más que una piedra en su camino que algún día dejará de estar. Al fin y al cabo, ¿cuánta gente a mi alrededor se habrá percatado de que estoy aquí fuera, en silencio, mirando un cielo oscuro y estrellado? ¿Cuánta gente estaría pensando en mí en ese preciso momento? Probablemente nadie. Todos estarán durmiendo para ir mañana a trabajar, o en cualquier sitio perdidos, de vacaciones.
Todos tenemos obligaciones que ocupan nuestra mente la mayoría de nuestro tiempo, no tenemos tiempo de pararnos a pensar en nadie, y no nos damos cuenta de que, sin querer, nosotros también dejamos una huella en la vida de los demás, por pequeña que sea. A veces es tan pequeña que acabamos siendo un recuerdo sin cara ni nombre, alguien a quien la memoria ha ido borrando porque no somos tan importantes.
Y yo no dejo de preguntarme qué estará haciendo en estos precisos momentos... Y sonrío, porque me lo imagino hablando con alguien, con esa media sonrisa que sólo tiene él. Porque no es un recuerdo borroso. Nunca será así.
Es sólo que le echo de menos de una forma que no sabía ni siquiera que existía. Bueno, eso, y que en lugar de estar sola en mi terraza mirando la luna con una botella de yogur de piña, me gustaría estar en otro sitio... En Paris, en le champ de mars, por ejemplo...

2 comentarios:

Elros dijo...

Algo así me apetecía escribir a mi....

Denebola dijo...

¿También piensa a menudo en qué estará haciendo? ¿O se siente un recuerdo borroso?
Siempre puede hacer su aportación vía comentario o un post complementario...
Yo sólo decir que, ¡joder!, qué sueño...