25 abril 2010 | By: Denebola

Momentos inesperadamente inesperados

Es muy triste...
Salir por Mordor es muy triste.
Desolación, tierras áridas y orcos... Pero tienen buena música.
Hoy me enterado de que me llaman "Pantera". Prefiero no saber por qué... Bueno, no me hace falta, sé por qué.
Hoy ha sido una de las mejores noches de las que llevo arrastrando últimamente. No me lo esperaba, sobre todo por la compañía. Ha sido una sorpresa agradable. Entre otras cosas, descubrir que una amiga a la que mi aprecio era más bien escaso, y a la cual reconozco una evolución favorable, a lo expediente escolar de la ESO, aunque tardío, con la cual he ejercido de Denebola en grado bastante elevado, más que nada por su propio bien, me tiene cariño... Y cierto miedo. No es para menos. Si yo estuviera en su lugar, no me dirigiría la palabra. Me consuela saber que ser el poli malo ha sido por su propio bien, aunque, sinceramente, jamás pensaba que lo llegase a apreciar. Y que lo haya hecho, me sorprende y a la vez me hace tenerle un cariño que nunca pensé que le llegase a tener.

Hace unas horas estaba en el mismo bar. No suelo ir. Y mientras las demás estaban a su aire, yo estaba a miles de kms, pero allí mismo, con la máquina del tiempo he ido hacia atrás, y me he visto desde fuera, y he sentido lo mismo. Hace unas semanas, con la histeria que llevaba encima, me habría echado a llorar y habría desparecido de allí, pero no. Queria verlo, minuto a minuto, volver a revivirlo, empaparme de todas esas sensaciones que echo tanto de menos, escuchar esas mismas palabras a las cuales no supe dar respuesta...
Nadie se ha dado cuenta. Pero así estaba bien. Eran momentos míos, momentos que sólo puedo entender yo. Yo y él.
Me he sonreído. Nadie lo ha visto. Pero era una sonrisa que nadie tenía que ver. Él no podía verla, así que, era sólo mía.
Ha sido un momento que me ha llenado. Es lo único que me queda...
Y hoy he visto amanecer en el parque, en ese pequeño rinconcito que es mi azotea. Y ha sido liberador. Normalmente despues de hacer uso de mi azotea particular, me echo a llorar y vuelvo deshecha a casa, hoy no. Hoy he visto amanecer y me he quedado quieta, tranquila, ver asomar el sol, radiante, impetuoso, elegante, me he sonreído. He sentido su abrazo. Es curioso, llevo unos días sintiéndolo, cálido, real, muy real, demasiado real. Y me gusta. Miento. Me encanta. La última vez lo sentí adormecida y le hablé, le dije algo, pero no lo sabrá.
Y me he quedado un rato enorme, infinito. No quería dejar de sentirme así.
Me ha costado. Mucho. Pero estoy bien... BIEN.

Por fin vuelvo a sentirle. Sentirle como si de verdad estuviera aquí, conmigo, de esa forma que no entiendo y que da miedo, pero que me encanta. Antes no lo hacía, y me daba miedo.

Hace una mañana preciosa... Y mientras he contemplado la calle por la ventana, me he dicho que me encantaría que me cogiera por el hombro con su brazo mientras nos recogemos de los rayos del sol con las gafas al salir a la calle, se me dibuja una sonrisa increíble en la cara.
No es lo mismo que si fuera de verdad, pero...

Creo que mi estado de paz tiene muchísimo que ver con los sueños que he tenido. Y sigo teniendo. Aunque no tengo muy claro que sean sueños.

Buenos días.

2 comentarios:

Elros dijo...

Pantera... Rosa? O tiene un físico parecido al de Pantera... Lo cual me acojonaría...

Me gusta que diga cosas cursis de vez en cuando, sabe?

Denebola dijo...

Por mis dientes y mis garras afiladas ;)
Va a ser que no, por ahí no va.

Pues el post que tenía en mente era todo lo opuesto a este: guerrillero y contestatario.

Y lo que he escrito no es cursi, ni empalagoso, ni ñoño. Viene de muy dentro, por lo tanto, sensible.
Llamarme cursi a mí... Manda carallo...