12 febrero 2012 | By: Denebola

Orgullo de raza, oigan.

Estoy harta. Harta, lo que viene siendo hasta las mismísimas gónadas.
Me repatea leer auténticas barbaridades acerca del sistema de justicia española, incoherencias sobre cierto juez, frases sentenciosas y medidas sin ningún tipo de base sobre la economía por parte de gente que no tiene ni puta idea de ello y debería tenerla, barbaridades del calibre de echarse las manos a la cabeza por parte de políticos y representantes sociales, véase, los sindicatos, 1, 2, 3, responda otra vez, y ya ni me meto en el tema de los nacionalismos, porque me termino de encender.
Debido a lo que estoy haciendo, debo estar al día sobre política y economía, así que mi rutina empieza con el telediario matinal, y ahí es donde mi estómago se empieza a revolver, con el desayuno. Y eso que es la comida más importante del día, o eso dicen. Y luego salgo a la calle y veo cómo está el mundo, en concreto, España, y se me termina de caer el alma a los pies.
Si es todo tan sencillo como dejar de pagar sueldos vitalicios y suprimir todas esas medidas que dan por la cara privilegios dignos de la Sra Lomana a todos esos MANTAS que están en el poder (ojo, que no hablo sólo del PP, que en el Congreso de los Diputados y el Senado hay políticos de todos los partidos políticos y todos, absolutamente todos, tienen iPod, iPad, portátil, facturas pagadas de internet en casa y de todos esos artefactos, por ejemplo). Así verían que rápido nos pulíamos la deuda española, la crisis y la desigualdad social. De un plumazo oigan. Pero no, en eso, precisamente en eso, es en lo único que están de acuerdo todos ellos, en no suprimir sus privilegios, que se deslome la plebe, que son ellos los que están en crisis. Como si esas facturas y esos privilegios los pagaran o se los ganaran ellos.
No me queda más que indignarme. Pero no al estilo acampada, más bien al estilo Tejero, que es más de mi perfil.
Pero mañana, volveré a subir de correr, volveré a desayunar con el telediario, se me volverá a indigestar el zumo de naranja y el café, volverá a caérseme el alma a los pies cuando vaya a la biblioteca, tendré ganas de escupir fuego por la boca cada vez que lea alguna soplapollez en los periódicos gratuítos que reparten por la calle y me volveré a echar las manos a la cabeza pensando dónde coño vamos a terminar con todo esto. Pero al menos me queda el orgullo de saber que mi esfuerzo me llevará a algún sitio, espero que donde quiero llegar, y no soy un MANTA que no sabe de lo que habla ni cobra mientras en lugar de trabajar se toca la entrepierna.

4 comentarios:

Elros dijo...

Yo no entiendo mucho de economía y no sabría arreglar el país bien... Ahora, yo opino que les sobran primas, pagas y el oxígeno... A jueces, políticos, banqueros, periodistas... Y algunos más.

Si con una purga bien hecha muchas cosas se pueden arreglar, cojones...

Denebola dijo...

El problema es que la purga la tienen que hacer ellos, entre ellos. He ahí la cuestión.

Elros dijo...

El problema es que si no la hacen ellos, la hará el pueblo...

Sentarse en una plaza y levantar las manos es algo inútil ahora mismo... Aunque bueno, yo pienso emigrar de país cuando sea posible, aunque me cueste 50 años...

Denebola dijo...

Si da lo mismo quién esté ahí manejando el percal, ya me contará usted cómo va a hacer la purga el pueblo, porque yo no termino de visualizarlo. Salvo golpe de estado, y ahí, purga mucha, sí, pero solución ninguna...