14 febrero 2013 | By: Denebola

San Valentín Reloaded

Hoy es San Valentín y hay que escribir. A pesar de que me canso de decir todos los años lo mismo.
Siempre me ha parecido una fecha consumista, ¿qué le voy a hacer? Ni siquiera antes de salir con mi primer novio suspiraba por que un chico me regalase una maldita rosa este día. ¿Para qué? ¿No es lo importante que se acuerden de ti el resto del año? Por la misma regla de tres, debería haber un día de las cañas con los amigos, por ejemplo. Aunque mejor no doy ideas a las empresas cerveceras para promocionar sus productos, que en mi caso el consumo está asegurado.
¿Qué quieren que les diga? Tengo las cosas muy claras. Cuando te han regalado por Reyes una infidelidad envuelta en papel brillante y colorido, con lazo y todo, y sonrisa profident, si ya no esperabas mucho de un día como hoy, lo que valoras es un amor real, de los de todos los días, y eso no se compra con una flor un día determinado, ni con brillantes o diamantes. Yo prefiero un "¡que te calles, coño!" y un "te voy a quitar esa tontería, pero ya" (o algo así), poder escuchar su risa y sonreír como una idiota al hacerlo, sea el día que sea, sentir la necesidad y el alivio de tenerle cerca de algún modo.
Llámenme insensible o poco romántica, pero  lo que menos espero de un día como hoy es un regalo. Sí, sé lo que está usted pensando: ¿entonces para qué coño me dijo que qué le regalaría hoy? Ya se lo dije: era broma.
En realidad, mi supuesto regalo de San Valentín ya lo he recibido. Ayer y antes de ayer.
No puedo pedir más. No duermo bien, voy con una sonrisa estúpida a todas partes y me da un poco igual todo. Por su culpa. ¿Qué más puedo pedir? Si eso no es amor, yo no lo quiero Me quedo con lo que tengo.
29 enero 2013 | By: Denebola

El Ebro, esa bestia- Parte I

Como parece que Zaragoza sólo sale en las noticias cuando se habla de catástrofes, aquí servidora, como buena reportera y con la curiosidad insana que le caracteriza, no pudo más que acercarse a ver de primera mano la crecida del Ebro de la última semana.
Llámenlo curiosidad o sadismo, porque a mí el hecho de ver la fuerza bruta del agua llevándose por delante bancos, tierra, y hasta alguna que otra valla de los márgenes más bajos, pues como que me llamaba la atención. No voy a negarlo.
Ni qué decir tiene que el Pilar no se lo ha llevado por delante (aquí en Aragón las mujeres somos pequeñas, pero las subimos bien altas a Pilares para que se nos vea bien), pero lo cierto es que nunca antes lo había visto así, tan cerca de la orilla y de las barandillas.
Puede que a ustedes no les impacte demasiado ver las fotos, pero lo cierto es que acojona.
Qué coño. El Ebro es inmenso. Para muestra, un botón.

(click en las imágenes para agrandarlas)

Vista del Pilar con el Ebro a los pies desde el margen izquierdo.

Vista del margen izquierdo con el Puente de Piedra de fondo desde el margen derecho.

Puente de Santiago y el Paseo de Echegaray y Caballero.

Puente de Piedra.

Margen derecha con el Pilar y el Puente de Piedra.

No se preocupen, habrá más fotos. Tengo fotos de la última semana para aburrir.
Y, ¿para qué negarlo? Voy a fardar de ciudad hasta que me canse, que me está gustando.
Un saludito.
28 enero 2013 | By: URAPlay

Los Ansias

No me gustan las prisas para nada, prefiero llegar pronto a los sitios que con la hora justa. Uno porque soy así de idiota, otra porque odio ir con prisas cada 2x3 y otra y quizás la más importante... Depende de la hora que sea, puedes disfrutar de un café con tiempo y una paz relativa.

Y por la mañana odio ir con prisas porque genera ansias. Y acostumbro a ver cada mañana a los Ansias por todas partes. Incluso a veces  me convierto en uno de esos, por decir un '5 minutos más, que tú controlas el tiem... zZzzZ' y corre a la ducha. Luego sí que voy a mi horario, que por eso levanto con minutos 'extra', por si acaso.

Pero quitando esto, veo Ansias cuando salgo de casa y la chavala siempre va corriendo porque pierde un autobús (casi siempre llega a tiempo), cuando espero al tren y lo peor.. Ante de bajar de él. Gente que antes de parar en la penúltima estación ya está delante de la puerta para ser el primero en salir en la última parada y así:

  1. No tener a nadie delante para subir rápido del andén y no perder un bus urbano (lógico depende del número de autobús).
  2. No tener a nadie delante para subir rápido del andén y pillar el primer TRAM que va a la universidad (cada 5 minutos sale uno).
  3. Ser el primero en entrar en el ascensor (?¿?¿?¿?).
  4. Estar por casualidad en la puerta del vagón y tomártelo con calma, provocando una estampida de gente alrededor tuyo cuando ya bajan y tu has andado 3 pasos que ríete de la carga de los Rohirrim en El Retorno del Rey.. Y ya uno se cree Theoden y cuando va parando el tren se imagina esto detrás suyo...
Atacad! Atacad Jinetes de Playmobil! Caerán las mochilas, se quebrarán los apuntes! Pero aun restarán las calculadoras! Rojo será el día hasta el café de hoy! Caféee!! (caféeeeee..) Cafééééééééééé!!! (Caféeeeee...) CAFÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ (WEEEEEEEEEE...) 

Yo que no quiero ir con prisas aunque a veces sin darme cuenta ande rápido... Ansias, unos por necesidad, otros porque sí. Hay de todo pero... Solo espero que cuando sea que lleguen a donde van, por lo menos tengan unos minutos para sentarse y disfrutar de un café, sin eso a mi me cuesta decir que el día ha empezado.

Café, hablaría de él pero aquí la cafetera es la señora Dene, que bebe más y lo disfruta aun más si cabe que yo... 

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24 enero 2013 | By: Denebola

Avisos oníricos o por qué no recurrir a un psicólogo

No sé qué relación tendrán ustedes con su propio subconsciente, la mía, si bien mi relación con Morfeo era un tanto inconstante a la hora de venir a visitarme, solía ser cordial. Solía. Porque ya no tengo nada claro que aprecie mi integridad física y/o mental.
El tema de los sueños siempre había sido para mí una forma de que mi parte irracional hiciera un borrón y cuenta nueva de todos los restos involuntarios que iba registrando mi mente y los recompusiera de alguna forma, la mayoría de las veces divertida o sorprendente, o de resolver algún tipo de conflicto que me había llevado de cráneo durante más o menos tiempo (¿quién no ha resuelto algún problema laboral en sueños? Yo incluso he llegado a repasar temario de exámenes mientras dormía...). Pero últimamente tengo más que claro que aquí mi yo subconsciente me está pegando un bofetón detrás de otro.
Nunca había pensado seriamente en el análisis de los sueños hasta que a los 25 años tuve uno de esos sueños de libro de psicología de los cuales yo me reía por dentro y me preguntaba quién tendría esa clase de sueños.
Bien, pues sí, bonita, tú, tú los tienes. Soñé que se me caían los dientes.
Y al contrario de lo que se puedan ustedes pensar, la sensación es angustiosa y horrible. Lo que viene siendo un mal sueño. No le hice mucho caso al principio, pero el tema no salía de mi cabeza y me encontraba dándole vueltas una y otra vez hasta que decidí preguntarle con bastante poco interés a mi amiga psicóloga. Y la sorpresa vino cuando me dio su interpretación y más tarde me di cuenta de que no es que tuviera sentido, es que yo misma me estaba advirtiendo.
Bien, pues con estos antecedentes, volviendo a tener el mismo sueño, el tema ha avanzado. Ya no sólo sueño con eso, ahora sueño con mi propia muerte. Y no hablo de un mal sueño, hablo de despertarte por tus propios gritos, con el pánico impreso en la cara y el corazón al borde del infarto. Pesadillas con todas las letras, con un realismo abrumador.
No sé ustedes, pero no yo no acostumbro a despertarme así. Nunca en mi vida adulta me había pasado. Es más, los que me conozcan bien estarán riéndose porque yo soy de las de "5 minutos más", de darme media vuelta y volver a dormirme como si no me hubiera despertado. Irónico, sin duda.
Pero lo más gracioso de todo es que estoy empezando a asombrarme de lo creativo de mi subconsciente, dejando a un lado la faceta horripilante de mis sueños. Y es que, soñar con tu propia ejecución, con tu asesinato en un edificio abandonado a manos de un desconocido a quien no le ves la cara a pesar de ver claramente cómo hunde la hoja de un puñal en tu pecho, o con la posesión del cuerpo de una amiga por parte de un supuesto ex compañero muerto de colegio para llevarte al más allá, cuando las películas de terror nunca te han dado ni frío ni calor, ni les prestas el más mínimo interés, no deja de sorprenderme.
Como ya llevo varios sueños del mismo tipo seguidos y la idea no se me va de la cabeza (es más, tiemblo sólo de pensar con qué va a sorprenderme mi yo despiadado cada vez que me voy a la cama), he decido recurrir a mi buena amiga psicóloga, puesto que no me fío en absoluto de lo que pueda encontrarme en internet, aún sabiendo que la chica ya no ejerce y que no está precisamente en su mejor momento.
Sus palabras han sido: "Hasta que no sueñes que violas a tu padre después de azotarlo, no tienes de qué preocuparte". Ahí, dándole ideas a mi hiperactivo yo irracional, como si le hicieran falta. Siempre he pensado que los psicólogos no están muy bien de la azotea, pero ahora que soy consciente de que están peor que yo, ya les digo que me va a psicoanalizar su padre. O el mío, en caso de que decidiera contarle ese sueño.
¿Qué esperaba de una persona que soñó a los 15 años con matar al mundo entero con una toxina gaseosa?
Así que aquí ando, informándome al respecto y temiéndome haber perdido el último tornillo bien encajado de mi cada vez más atormentada cabeza. Lo que me consuela es comprobar que hay más gente de la que me imaginaba que ha tenido un sueño parecido (vale, igual no tiene mucho mérito que mi amiga siniestra de toda la vida haya tenido el sueño de que la entierran viva, pero algo es algo), y casi me alegro de haber sido tan creativa al respecto...