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01 junio 2018 | By: Denebola

Y dicen que cuando uno se hace mayor pierde la paciencia... JA.

Aquí ando yo, divagando con otro par de perturbadas por whatsapp en una conversación tan histérica, como bipolar sobre los orígenes de Lucifer (vale, lo admito, tengo debilidad por él, como si no fuera obvio a estas alturas), la lucha del Trono de Rajoy (sólo nos faltan dragones y el Invierno; sí, Play, he tenido más disertaciones al respecto), los orígenes de la obsesión humana (que Freud me asista), los motivos de cierto "preto" (palabro maño para designar a un macizo; añádalo a su diccionario Castellano- Oregonés, querido MAIK-) para ignorar a cierta trastornada o si el Real Zaragoza será el único equipo de fútbol en Aragón que no subirá de categoría (Nayim, te añoramos).
En estas circunstancias tan espeluznantes, porque admitámoslo, esto da miedito, mi situación personal de caos me acompaña, como es habitual.
Y me pregunto cómo coño soy capaz de seguir adelante sin perder la cordura.
O si no la habré perdido ya,
Apuesto por lo segundo, por supuesto.
En cualquier caso, la causa de estar viviendo en un mundo imaginario cual Matrix mientras me retienen alguna institución psiquiátrica no es nada de eso.
No, señores.
La verdad es que lo tengo muy claro.
La causa eres tú, claro.
No sólo eres jodidamente surrealista y me has puesto patas arriba la puta existencia, sino que encima vas y, soberbio de ti, me das la hostia de realidad más grande de mi vida.
Y luego la bipolar soy yo...
Hay que joderse...
No sólo eres la persona que más cosas en común podrías tener conmigo, sino que además eres totalmente opuesto a mí.
Venga, vale... ¿Eso cómo se come?
Eres siempre, siempre y sin una maldita excepción, ese jodido quiero y no puedo. O no debo, pero quiero.
Ya me contarás cómo te lo haces, campeón, porque lo tuyo es de traca. Reúnes tentación y aversión de un modo tan perfecto como si fueras el mismísimo símbolo del ying y el yang personificado.
No sé si quiero estrangularte o tirarme a tus pies.
Conociéndote, preferirías lo primero... Yo estoy valorando seriamente el cruzarte la cara a lo Escarlata O´Hara, en plan dramático y contundente. Como si a mí me fueran estas cosas...
Pero vete tú a saber, porque parte de tu encanto es que sabes dar un golpe de efecto, cabrito. Las sorpresas estilo Houdini son tu puñetera especialidad, ya me has dado unas cuantas.
Y luego que paso de frivolidades a temas trascendentales con la facilidad de un puto interruptor...
Claro, ¿a quién le sorprende?
Ya venía tarada de serie.
Sólo me faltabas tú.
¿Bipolaridad? Me río yo...
Francamente, no sé si mandarte a la mierda o seguir inmersa en mi Matrix particular... Sospecho que vas a sacar a mi lado deneboliano muy pronto y no le va a gustar a nadie.
Salvo a tí.
Cabrón, te va la marcha más que a mí...
O eso, o me estoy ablandando (no contestes MAIK-... Conozco tu respuesta).

Esta noche te libras por la canción que me has mandado.

P.D.- Tengo que poner un aviso en el blog de no apto para menores. Cada día hablo peor... Las reclamaciones, al esquizoide.
Gracias.
07 julio 2017 | By: Denebola

El mundo sigue poniéndote a prueba. ¿Podrás salir indemne de ella?

Tras una de las experiencias más subrealistas de mi vida, con mucha, mucha diferencia, puedo decir que, aunque tocada, he salido cuerda de ella.
Tampoco es que me considere una persona que encaje en la perfección en las etiquetas que, ya no sólo la sociedad, sino las propias palabras o mis propios conceptos, delimiten lo que se pueda parametrar como normal.
Pero lo que he pasado escapa incluso a mis peores pesadillas.
Anormal se queda corto.
Gracias al Cielo (ya que mi última y revolucionaria entrada iba sobre el Cielo y el Infierno), al Karma, o como puñetas quieran llamarlo, no estaba sola en mi anormalidad.
Varias personas, aunque no muchas, todo sea dicho, compartían mi tara mental.
O del tipo que fuese.
Cuando te enfrentas a un grupo que tiene poder sobre ti y que trata de meterte con calzador una serie de ideas, conceptos y corrientes que no cuadran con tu estructura ideológica, las cosas se complican. Pero hasta donde yo había experimentado, con seguirles la corriente y pasar por el aro fingiendo una total comprensión de su punto de vista, bastaba.
Ya no.
Debes adorarles como a dioses.
Perdón.
DIOSES.
El refrán de "coge fama y échate a dormir" se ha manifestado ante mí de un modo brutal. Dominación absoluta en una red escandalosa de fanatismo y captación que luego, nada te aporta en la vida real.
Pero no iban por ahí las aspiraciones de mi post.
Ante este panorama, las posibilidades de supervivencia eran... ¿Nulas?
Sobre todo la supervivencia moral, emocional y psicológica.
No sé ustedes, pero yo aprecio a mi persona con un fervor mucho mayor que a esos falsos dioses.
Para mí, ese pequeño reducto de rebeldes ha supuesto mi estabilidad personal durante un año. Si no hubiera sido por estas personas que, como yo, decían AMÉN públicamente y se echaban las manos a la cabeza internamente, preguntándose además cómo demonios iban a sobrevivir, mi yo no habría sobrevivido a este Deneberenjenal.
Como dice cierto GIF de whatsapp por ahí "encontrar amigos que compartan tu misma tara mental, no tiene precio".
Porque, para estas personas, nosotros no éramos la norma, éramos los tarados.
Bien, vale.
La norma o la tara es cuestión de puntos de vista, de dónde coloques el origen o punto cero a partir de dónde medir. La denominación es subjetiva, si yo soy una tarada, para mí lo son ellos.
En cierto modo tiene su aquél sentirse como Astérix contra los romanos (sí, teníamos a nuestro Obélix).
Mientras tengas una aldea, claro.
A ver qué haces sin Panorámix...
Yo sólo deseo que todo lo que he visto, y a todos los que he visto cómo comían el tarro... No pasen a formar parte de los que ahora son el grupo de presión y poder que he sufrido, o como en Economía solemos llamarlo, Stakeholders. Lo cual, me temo que será así...
De modo que, aun habiendo pasado las brasas del infierno... Voy a seguir formando parte de los que no son unos fariseos...
¡Válgame el cielo!
La que me espera.
Aunque si Astérix logró desquiciar al César...

No encuentro mejor vídeo para ilustrar la agonía que he sufrido que éste, mi querido James, Until it sleeps. siento repetirme. El siguiente simplemente me hace sentir como si estuviera subida a una colina y mirase a mi pasado... Y que el bajo está potente y me gusta verlo en el vídeo.
Disfruten, queridos.

09 junio 2017 | By: Denebola

Fear of the dark?

Ha pasado mucho, muchísimo tiempo desde que he escrito.
Y mi vida ha dado muchos giros, unos agradables, otros francamente desagradables.
Bueno, han pasado dos años desde mi último post, al menos desde el último que he dejado 'vivo', así que es de esperar, supongo.
En este año y medio, o dos, he aprendido muchas cosas.
Sería de necios no aprender de lo que la vida te pone por delante.
No ha sido agradable, he de ser sincera.
Mis últimos años no lo han sido.
En absoluto.
Ser mujer y con una fuerte carga de formación a la espalda en estos días que corren son lo peor que le puede pasar a alguien que busca empleo. Exponencialmente peor, si en la casilla de sexo han de marcar 'Femenino'.
Sí, qué ironía, da igual qué formación política haya en el poder, ser mujer y lista no parece ser algo que la sociedad empresarial desee tener entre sus activos. Y perdonen mi arrogancia a la hora de calificarme como 'lista', pero es la deducción lógica cuando en todas, absolutamente todas las entrevistas de trabajo a las que asistes, da igual el puesto, te indican que estás... SOBRECUALIFICADA.!!!???
Oh, por dios, maldita sociedad machista, donde los "altos cargos" empresariales (que en el mundo económico es algo tan insignificante como ser jefe de facturación... Déjenme poner los ojos en blanco, por favor) ven a una mujer con un máster más que ellos y echan a temblar.
No sería la primera vez que, tras recibir la más absoluta bendición por parte del jefe de recursos humanos, recibo un mail "dándome las gracias por participar" y, casualmente ese familiar que te ha recomendado y que es íntimo amigo de tu "potencial futuro jefe", te informa de que el CV lo ha acojonado tanto que ha visto peligrar su puesto y por eso te han dado la patada... ¿Y qué coño ha tenido que hacer ese "jefe hombre" para estar ahí?
¿Lo habría hecho el jefe de recursos humanos si mi nombre hubiera sido Alberto?
Ya se lo digo yo: Nein.
Comprenderán, en este contexto, que acabase hasta los mismísimos ovarios, ¿no?
Por eso me metí en otro mítico DeneBerenjenal.
No voy a entrar en detalles, pero elegí un berenjenal donde, al menos, mi formación fuese valorada.
Bien, pues me encontré con otra serie de hijos de su bendita madre, de jetas, de cabrones... Y he seguido haciendo mala sangre. MUY mala sangre... Sólo que esta vía tiene implicaciones más profundas en las que no voy a entrar.
Mi indignación ha alcanzado cotas... No estratosféricas, sino astrales. Igual que mis ganas de estrangular... Y de llorar de impotencia.
Llegué a preguntarme si no habría metido la pata hasta la más infinita arena movediza...
Pero entonces, los conocí.
Ella me enseñó el poder de la palabra, de la compasión, de la presencia, de la empatía... De una mísera sonrisa.
Él me enseñó muchas, muchísimas cosas más...
Él me dio una bofetada.
O varias.
Y yo a él.
Y sobre todo, me enseñó a sobrevivir en medio de un nido de víboras como nunca había presenciado, a pesar de mi edad. De mi formación. De mi sexo.
Y lo odié.
Ya no.
"Y espérate."
No, realmente fui una ingenua al pensar que lo había visto todo.
Y no, gracias a ellos... No tengo a miedo a la oscuridad.


15 diciembre 2015 | By: Denebola

La religión y sus contradicciones

Para empezar, no soy una gran fan de la religión, sea cual sea.
Para mí es sólo un medio para conseguir poder. De hecho, en las charlas subversivas de los grupos que solían darse en mi facultad, Economía, había unas especialmente interesantes: las de los estudiantes y profesores de sociología que cursaban créditos en mi edificio.
Y, ¿qué aprendí de ellos?
Que hay muy pocas cosas que mueven a la humanidad en masa. Dinero. Poder. Ideología/Fanatismo. Sexo.
Pero, si lo piensan fríamente, hay una única figura que engloba a todas estas fuerzas motoras.
La figura de Lucifer.
El Diablo.
El mal supremo.
Motivo por el cual, si ya tenía mis motivos para sentirme atraída por esta figura maltratada a lo largo de la historia cristiana y católica (y, que sepan que Lucifer fue un nombre MUY USADO en la antigüedad... Bueno, entraré en ese dilema en otro post, tal vez, éste no va sobre eso), me animó a pensar mucho en ese ente, ese ángel caído en desgracia celestial que terminó convirtiéndose en recolector y responsable de todos los males de la humanidad.
Afrontémoslo, es lo que la religión tenía que hacer para expiar a los pecadores, culpar a otro.
Después de identificar a un Dios todopoderoso que representaba el bien supremo, tenían que señalar a alguien a quien responsabilizar también del mal.
Pero, ¡eh! ATENCIÓN. WARNING.
Bajo mi punto de vista, cometieron un gran error.
Si sin luz, no hay oscuridad, si son dos caras de la misma moneda, ¿por qué hacer inferior a Lucifer? ¿Por qué no hacerlo su igual? ¿Ying y yang? Sería lo lógico.
Sencillo: porque Dios necesitaba ganar la batalla. Porque la humanidad necesita un mensaje de esperanza, se tenía que hacer creer al mundo que, aunque el mal es poderoso, el bien es aún mejor. Que siempre hay esperanza para nosotros, que, una vez muertos, no vamos a sufrir aún más después de lo sufrido después de que nos expulsaran del Paraíso.
Por supuesto, sólo si llevas una vida virtuosa.
Es decir, necesitaban dar el mensaje al mundo de que había que ser "bueno".
Después de volver a ver la nefasta película de Legión, encontré una serie (para mi desgracia, cancelada hace pocos meses) llamada Dominion que narra lo ocurrido 25 años después de esos hechos. Y me hizo pensar al encontrarme a dos arcángeles no sólo enfrentados prácticamente a muerte, sino que también unidos por un vínculo muy íntimo: Miguel y Gabriel. Donde la destrucción de la humanidad depende de la compasión de Miguel (que paradójicamente es el arcángel guerrero portador de la ira de Dios) y de la ira de Gabriel (paradójicamente de nuevo, el mensajero, el compasivo y puro) al verse desprendido de la ausencia de su Padre sin saber el motivo.
Una buena visión de qué serían capaces los arcángeles al verse expulsados del Cielo y sin la presencia del Padre todopoderoso que los guía.
Algo en qué pensar.
Y, cómo no, mi afán escritor me pica en la yema de los dedos.
Así que, decidida a escribir algún que otro relato sobre el tema, me puse a indagar.
Imagínense mi estupor (y mi alegría), al leer ciertas corrientes (y no estoy hablando del luciferanismo ni del satanismo) que consideran a Lucifer como el que realmente azuzó a la humanidad a evolucionar. De hecho, él fue quien le enseñó al hombre cómo pensar, le enseñó cómo obtener fuego y cómo defenderse (el arte de la guerra, según reza) al verse el mayor arcángel expulsado del Paraíso y del Cielo y compadecerse de nosotros los humanos, pobres criaturas inferiores (al parecer, lo admiten hasta en la Biblia).
De hecho, si se es un poco quisquilloso y se toma al pie de la letra lo que tu catequista te diga el día de tu comunión, eso de que la Biblia no hay que tomarla al pie de la letra y que está llena de metáforas, parece ser que el cuento de Adán y Eva podría ir más allá.
La estatua del Ángel Caído del Parque del Retiro de Madrid
Es decir, que sí, la serpiente, símbolo de conocimiento en las antiguas culturas, era Lucifer, a quien se le atribuía el poder de insuflar conocimiento interior, por ser el primer arcángel y querubín creado por Dios, el PRIMER RAYO DE LUZ EN LA OSCURIDAD (entiéndase la similitud y el motivo de su nombre, 'La estrella matutina', venus, la primera estrella que puede verse al oscurecer, el primer ángel creado), y quiso compartir su don con la humanidad (Adán y Eva en este caso y metafóricamente hablando, unos cavernícolas en realidad, a quien adoraba y se sentía honrado de compartir el Paraíso con ellos... Que tiene bemoles estar encantado de querer compartir el Edén con un par de monos, si me permiten el humor ácido), es decir... Que fue él quien nos dotó de intelecto, porque, si leen el Antiguo Testamento, Adán y Eva iban desnudos y, después de probar la manzana del Árbol de la Vida, comenzaron a taparse.
¿Pudor? Tal vez. Pero si lo piensan fríamente los monos no tienen nada de eso.
Es decir que en ese análisis de la metáfora de la Bilblia... ¿Quién nos dotó de Inteligencia?
Lucifer.
Luzbel.
Llámenlo como quieran.
Pero no fue Dios, porque, entre otras cosas, lo que queda claro es que Lucifer era un arcángel tan favorecido que se le concedió el privilegio de contribuir a la creación de la Tierra, liderando a otros muchos ángeles. Dios pudo darnos conciencia, pero hasta la Biblia nos dice subepticiamente que fue Lucifer quien nos ayudó a evolucionar.
Lo que me lleva a preguntarme la inevitable cuestión: joder, ¿de verdad Dios, el bueno, magnífico, compasivo y todo eso... quería dejarnos como monos en el puto Paraíso?
Y si voy más allá: ¿qué coño era el Paraíso?
No he logrado encontrar nada al respecto, pero para mí, está claro: la bendita ignorancia.

Un enfoque interesante al respecto.

Sin embargo, hay otra visión (de hecho, hay muchas más, pero me ciño a las pocas creíbles y lógicas y que he encontrado, algunas seguramente no están al alcance de mi ratón; otras, son para morirse de risa).
Hay un punto muy importante en esta cuestión de por qué cayeron un tercio de los ángeles a manos del arcángel Miguel cuando Lucifer se rebeló: ¿los ángeles tienen o no libre albedrío?
A saber.
No se dice nada al respecto.
Unas teorías dicen que no, porque conocían la existencia de Dios y no podían no elegir el Bien, y otras dicen que sí, porque Dios no podía no insuflarles inteligencia y no elegir, no habría sido coherente (o perfecto, según dicen las teorías, habría sido imperfecto, una tara). Si la tenían, Lucifer tuvo la capacidad de pensar por sí mismo (que se supone que ésa era una de sus virtudes, la chispa de la vida e inteligencia, es decir, que tenía la capacidad creadora de vida inteligente igual que Dios); pero si no... ¿Por qué se reveló? Porque Dios se lo ordenó. Porque necesitaba que alguien liderase a las tropas infernales y las mantuviese a raya y mandó a su mejor ángel, hecho más que ninguno a su imagen y semejanza y capaz de controlarlos y liderarlos. El trabajo sucio se lo otorgó al Lucero del Alba.
Menuda putada, si me lo permiten.
Yo estaría encabronada por muchos motivos si fuera Lucifer... Exiliada y repudiada por todos mis hermanos. Tachada no sólo de pecadora, sino de hija de puta.... Pero claro, no soy un arcángel sin libre albedrío, tendría que ponerme en el papel de un perrito faldero que acataría las órdenes de mi amo.
Mucho en qué pensar para hacer un miserable relato...
Tal vez se merece varios, ¿eh?
13 diciembre 2015 | By: Denebola

De signos va la cosa: Tauro.

No sé si conocen a algún Tauro.
En mi familia son casi tan abundantes como los cáncer, yo misma. En realidad, más.
Un Tauro es leal, familiar y... Bueno, tremendamente vago. No vago porque sean intrísecamente vagos, porque cuando se trata de trabajo, se dedican al 100%, pero cuando es tiempo de ocio.. Ah, amigo, sus mejores aliados se llaman sofá y cama. No son personas de salir y de fiesta, aunque, cuando lo hacen, son el alma de la fiesta y no por su coordinación a la hora de bailar, porque lo suyo es apoltronarse, sino por su carisma.
Un Tauro busca estabilidad, le llenan las pequeñas cosas y su sello personal es la tranquilidad. De hecho, ve a un Tauro con un plan de última hora y sabrás lo que es ver a un toro resoplar. No les gustan en absoluto. Pero planea una fiesta con ellos y no te defraudará.
Porque un Tauro jamás defrauda.
Les va la sinceridad directa y de hecho su humor, sorprendente, porque son personas muy tranquilas y hasta imperturbables, sorprende. Su sentido del humor es... magnético. Igual que su atractivo. No pueden evitarlo.
Sólo hay tres cosas que sacarán de la cama a un Tauro a prontas horas de la mañana: sexo, trabajo y familia.
Bueno, cuatro: les encanta comer. Hazles un buen desayuno y... Vale, no hay cuarta, se lo comerán en la cama si pueden.
No necesariamente por ese orden.
Son adorablemente tímidos, pero no os engañéis, mientras los demás hablan, ellos están analizándoos.
Son tremendamente inteligentes.
De hecho, son los manipuladores con más éxito del zodíaco porque, no me preguntéis cómo se lo hacen, jamás podrás señalarles como alguien que ha iniciado una acción contra ti y son terriblemente persuasivos. Incluso más que un Escorpio (otra arpía del zodíaco...).
Sin embargo, también son terriblemente cautos y pacientes.
El santo Job se daría de cabezazos contra una pared y le daría un ataque de nervios ante la paciencia de Tauro. Se toman su tiempo para todo, años si hace falta, especialmente para valorar quién es amigo y enemigo y, aún más, en quién pueden confiar.
Pero, una vez tienes la confianza de Tauro, es inquebrantable. Tendrás a un toro a tu lado que no se echará atrás por nada. NADA. Porque, afrontémoslo: ¿cuál es la cualidad más destacada de un Tauro? Su tozudez.
Nada, NADA va a hacerles cambiar de opinión.
Aunque estén equivocados.
¿Una confrontación con un Tauro? Es una declaración de guerra. Y si no estás dispuesto a retroceder, será interminable. UNA. JODIDA. GUERRA. QUE . No. TERMINARÁ. JAMÁS. Porque la paciencia, amigos míos, es su fuerte. Y son observadores, sabrán cuáles son vuestros puntos débiles antes de que podáis atacar. Si no estáis dispuestos a aguantar un ataque frontal y directo a vuestra debilidad... Con un Tauro es mejor rendirse y alejarlo de vuestra órbita.
Mejor como amigo que como enemigo, sin duda.
¿Quieres enredarte con un tauro?
Ánimo.
Te harán falta paciencia y ovarios/cojones. Como en tu vida pensaste que podrías tenerlos.
Y quizás no los tengas...
23 noviembre 2015 | By: Denebola

Recuerdos

Siempre me han gustado los gatos.
Es curioso, porque todos los niños a mi alrededor en primaria se privaban por los perros. El amigo fiel y todo eso. Nunca me atrajo.
Los mininos tienen un modo de ver el mundo que yo comparto.
Pero, no sé si lo saben, cada raza de felinos tienen sus peculiaridades. Y yo tuve un siamés.
Puro.
¿Quieren saber cómo se distinguen?
Su rabo está retorcido. Y es negro.
Si no es así, es un cruce.
Recuerdo perfectamante su primera noche. Nos lo dieron una noche de invierno, apenas recién nacido. Era un pobre ovillito de lana que mi madre apenas podía darle leche con una cuchara. Mi hermana, con apenas unos años de vida, se enamoró del minino.
¿Y quién no?
Fue un amigo fiel.
Que dormía en la almohada más próxima a la venta como si fuera un perro guardián defendiendo a las pequeñas de la casa, que se peleaba con la escoba y huía de la aspiradora. Quien merodeaba por las terrazas, no haciendo amigos, como todos los vecinos pensaban, sino asegurando el perímetro.
Años después, cuando desarrollé mi alergia y no pude tocarlo más, no lo comprendí.
Ahora lo hago.
Hay muchas razas de gatos domésticos.
Pocas tan peculiares como los siameses.
Leales a sus amos como cualquier can. Íntima y emocionalmente ligados a ellos. Nos necesitan, porque sino, se deprimen. Lo que leen, sí, se deprimen.
Pero fuera de esa casa, de esa jerarquía...
Oh, agárrense los cinturones.
No creo que haya ningún minino tan alfa como ellos.
Son los alfas.
Desgarran lo que haga falta. Someten lo que deben.
Y vuelven a casa a por mimos.
Ay...
Sigo adorándote, pequeño.
Siempre
11 noviembre 2015 | By: Denebola

Sombra aquí y sombra allá

La gente que se cruza conmigo, me encasilla como a alguien que no ha cruzado apenas la treintena.
Déjenme decirles que...
Me descojono ante esa reacción.
Internamente.
No hay NADA como el factor sorpresa.
Francamente, a los dieciocho o los veinte tenía su punto puñetero. Lo de ir a todas partes con el jodido DNI para que te dejaran entrar donde tus amigas entraban de calle incluso con dieciséis... Bueno, supongo que el Karma tiene su modo de compensar sus putadas.
Aunque, todo sea dicho, a mí no me ha importado mucho nunca quedarme fuera de las discotecas/pubs/lo que fuera, porque, a pesar de todo, tenía amigas que se apiadaban de mí y, a pesar de no poder entrar, me sacaban el litro de la guarrada de turno con alcohol y de hecho, era yo la que expandía sus horizontes sociales.
Hoy por hoy, con mis treinta y cinco años... Me importa muy poco la edad que los demás piensen que tengo. Aún menos que a os dieciséis.
Francamente, nunca he sido alguien que esconda su edad.
Pero no deja de ser gracioso como te juzgan los demás por tu apariencia. O por tu edad.
De hecho, mi "queridísimo amigo/vecino", el heavy que es un super guay y por el cual lloro, no por sus bóxers de los pitufos, sino porque escucha heavy, heavy de verdad, pero luego se cruza contigo en el ascensor y te dice 'chao' con un deje inconfundiblemente guay de gimnasio... Y me lo encuentro saliendo a las diez de la noche, saliendo con una niña lacoste y tommy hilfigher, de tacones infinitos...
Si esa mema supiera que probabemente mi ropa y mis tacones podrían pasarle por encima en cuanto a factura, si quisiera, pero que no me da la gana...
Si supiera que no soy la niña que ella cree que soy, a pesar de sus cremas y maquillajes de Dior....
Ay, las apariencias.
¿Qué coño le pasa al mundo?
Quiero decir... Sí, siempre habrá memos y memas (a pesar de que escuchen Iron Maiden o Scorpions). Pero, en serio, incluso mi vecina del segundo piensa que soy una estúpida veinteañera, algo que disto muchísimo de ser.
Si ella supiera que no, no lo soy, y que además escucho todas y cada una de las discusiones que tiene con su marido...
Lo que sí tengo claro es que, si yo estuviera casada y me vieran con mi flamante pareja, nadie, absolutamente nadie, ni el heavy memo, ni la nena lacoste, ni la vecina estúpida... Pensarían que podrían pasarme por encima.
Una lástima que las apariencias engañen.
O que piensen que necesito a un hombre a mi lado para protegerme de la gente mala.
Nunca me ha gustado que toquen los cojones.
Ni siquiera si no tengo de eso.
Así me va con mis vecinos, que se encuentran con lo que no se esperan...
04 noviembre 2015 | By: Denebola

De tal palo, tal astilla

Dicen que con la edad los defectos se acentúan... Y que la nariz y las orejas siguen creciendo.
Doy gracias a Dios por tener una nariz pequeña, porque lo de los defectos lo estoy viviendo en mis propias carnes. Y, joder, una vez llegados a la edad adulta, ¡qué puñeteramente difícil es corregir esos aspectos de uno mismo que no nos gustan!
Siendo sincera, yo a veces sólo puedo tirar la toalla.
Mi yo testarudo es más perseverante que mi fuerza de voluntad.
Muchísimo más.
Si además eso es exactamente lo que quieres cambiar... Se convierte en una cuestión de orgullo.
Y eso es una combinación explosiva.
Ego, orgullo, carácter, fuerza de voluntad... ¿Cómo saber cuándo, dónde parar, si alguna de esas tres potentes características va a salir herida? ¿Cómo ver la línea que separa el orgullo o la testarudez de un error, un error estúpido, además, para evitar el desastre?
Supongo que debería haberme licenciado en psicología y filosofía en lugar de economía, pero, oigan, sé bien que eso no da de comer. La economía, por otro lado... No es que sea sinónimo de dinero, menos aún en estos días de depresión (curioso como la economía y la psicología comparten al menos palabras, ¿eh?), pero algo sí pone de mi parte.
La adolescencia, sin embargo, es otro cantar. Esa testarudez nace de la rebelión, del ansia de libertad, de querer hacerse oír y contar como uno más en nuestro entorno. Aunque eso no es necesariamente sinónimo de tomar las decisiones adecuadas. Lo cual tampoco es necesariamente malo, porque si de algo aprende el ser humano, es de los errores... Aunque a veces tampoco es el caso.
Lo que vengo a decir con esto es que hace poco estuve con mis primos.
Los mayores ya están en una edad en la que han afianzado su opinión y, en plena edad adulta, ni siquiera se cuestionan si sus palabras u opiniones puedan ser las correctas o, peor aún, puedan coexistir con las de los demás, un error muy común cuando pensamos que nuestro punto de vista es el correcto y no pensamos que la forma de ver las cosas de la persona de al lado pueda ser igual de válida o incluso complementaria a la nuestra.
La relatividad no es algo que se acepte fácilmente; cuestión de ego, supongo.
Una lástima.
Y que eso lo diga yo, una extremista patológica, tiene su mérito. Para que vean; se pueden hacer avances incluso entre los más radicales de nosotros ;)
Sin embargo, mis primos pequeños, en una edad adolescente o incluso ya entrando en la edad adulta... Ay, Dios. Me compadezco de ellos.
Con semejante caldo de cultivo del que alimentarse... ¿Cómo va a terminar el asunto? Si la generación anterior somos tan testarudos, tan intransigentes, tan... [Autoanalícense y escriban aquí sus peores rasgos... Duele, ¿eh?], ¿cómo no van a intensificarse esas mismas cualidades en la siguiente, si somos el espejo en el que se miran y ésos son los rasgos que están mamando?
Joder, me echo a temblar.
Tal vez sea algo bueno no tener en el horizonte cercano ser madre, al menos en el aspecto que estoy tratando.
Lo que quiero decir es que... Sí, nos quejamos todos de que las nuevas generaciones vienen siendo narcisistas, radicales y mil cosas más. Y no niego que soy la primera en hacerlo ni niego que sea cierto, pero... ¿Se han parado a pensar que tal vez, sólo tal vez, nosotros les hemos dado las herramientas y los genes? ¿Que también tenemos nuestra parte de culpa?
Como bien he dicho, menos mal que no tengo hijos que supongan el botón a mostrar como ejemplo en lo que acabo de escribir. De este modo se queda sólo en palabras hipotéticas y a las que nadie hará mucho caso.
*Escalofríos*

Edito: En Fin, me voy a ver The Flash, para que vean lo profunda que soy las 24 horas del día, non stop.
Y sí, me empapo tanto Arrow, como Flash, como otras series del mismo calibre. De hecho, tengo pendiente hasta una miniserie de Nightwing que me da escalofríos sólo de pensar en ella (esta reseña sólo la captarán los más frikis... Y yo me enorgulleceré de ellos). De los de anticipación y risitas nerviosas adolescentes.
Mientras tanto, aquí tienen mi última rallada mental. Por si se les hace muy larga la espera del último capítulo de Gotham o The Vampire Diaries y necesitan distracción.
Encantada de dársela.
17 enero 2015 | By: Denebola

Dormir o perder el juicio, he ahí la cuestión (Shakespeare... ¿no?)

Es curioso cómo altera nuestro ánimo el simple hecho de dormir.
Y no me refiero simplemente a descansar, que ya tiene lo suyo (no sé si han probado a pasar una noche en blanco y largarse a trabajar; simplemente les diré que no se lo aconsejo), sino al hecho de soñar.
Los sueños...
Unos dicen que son las proyecciones de nuestros deseos y anhelos, y de nuestros miedos y temores. Otros dicen que el cerebro reúne las piezas sueltas de todos los recuerdos del día, aquellas cosas que nuestra mente consciente ha pasado por alto, y nos las muestra, las expulsa de algún modo.
Yo, personalmente, opino que es una mezcla de las dos cosas.
Porque, ¿qué motivo iba yo a tener para haber soñado precisamente con eso esta misma noche? Ninguno. Algo debí pensar, algo debí ver o escuchar que relacioné con ese tema y mi cerebro me ha recordado lo que más deseo en forma de sueño. Y, si he de ser perfectamente sincera, sé que es así, sólo que no soy capaz de recordar qué desencadenó mis sueños...
Y lo he intentado intensamente a lo largo del día, porque me gustaría recordarlo, me gustaría revivir ciertas cosas y encontrar de verdad esa ilusión que he experimentado en forma de sueño...
Pero, a lo que iba.
Ese mismo sueño, algo que no esperaba ni por asomo y recuerdo intensa y vívidamente, me ha hecho despertar con un humor... Peculiar, por llamarlo de algún modo.
Para empezar, una patada en el culo necesaria desde hace muchísimo tiempo que me ha hecho reaccionar de modos que no había reaccionado en... Años. Llamémosle despertar.
Para seguir, inquietud. Un no poder parar quieta. Porque, aunque no ha sido una pesadilla, ni mucho menos (tampoco sería la primera vez, he soñado desde que me apuñalaban en el pecho, me ahogaban en una piscina, hasta que me fusilaban delante de casa de mi abuela... Sí, lo sé, material morboso para los Freudianos y loqueros varios... Aunque cierta amiga psicóloga me dijo que hasta que no soñase con que sodomizaba a mi padre, no debía preocuparme. No sé por qué...), me ha perturbado a niveles fundamentales. En realidad estaba contenta y feliz porque el sueño había sido explícito, vivo, más de lo que llevo estando yo desde hace tiempo, podía sentir dentro del sueño. Pero también era una sensación agridulce que me ha hecho gruñir, literalmente, porque era sólo eso: un jodido y puñetero sueño.
Estaba de un humor tan extraño, cabreada y a la vez anestesiada por las sensaciones de felicidad, que me he ido de compras.
¡Yo! ¡De compras!
Sí, vale, no suelo ir de compras si no estoy realmente cabreada (es simple lógica: odio tanto ir de compras, sobre todo acompañada y más si es mi madre o peor aún, mi hermana, que, cuando estoy que muerdo, el esperar en los vestidores, el machacarme los pies deambulando por ahí, el SUPERLATIVO cabreo que viene cuando lo que te gusta no te queda bien o lo que te queda bien no te gusta nada... No pueden cabrearte más y sencillamente suspiras y continuas), pero lo más extraño es que me apetecía.
Y aún más raro ha sido volver con un par de botas roqueras que me han enamorado y que, oh, Dios, esto sí que es un milagro, le han encantado a mi madre, unos jeggins (sí, ahora hay que saber idiomas para comprar ropa... Simplemente unas mallas que simulan ser vaqueros) y, al loro, maquillaje.
¡Maquillaje!
Definitivamente, me he vuelto loca. Más aún si consideramos el hecho de que pienso volver a salir de compras mañana.
¿Y todo esto lo ha hecho un sueño?
Nah, en realidad estoy perdiendo la chaveta, eso lo sabemos todos.

PD.- Al final ayer bajé a por tabaco. Y de paso chocolate para combatir la depresión de las horas sin luz solar... Qué coño, por vicio, igual que el tabaco.
15 enero 2015 | By: Denebola

Pereza, sol y nieblas. Mala combinación.

La luz del sol.
Nunca me había percatado de la importancia en mi vida de la luz del astro rey hasta que mi vida se transformó lenta e inexorablemente en la de un monje cartujo.
Hasta mis pautas de comportamiento y ánimo se corresponden a las horas de luz que tengo alrededor.
Es curioso, porque antes no me importaba en absoluto y no entendía por qué a mis compañeras de trabajo les parecía tan desesperante salir a las siete de la tarde de trabajar siendo de noche cuando se acercaba el invierno. Ni siquiera cuando estuve en Dublín lo noté, que amanecía a las cuatro de la mañana y el sol, si es que las nubes lo habían dejado salir, desaparecía pocas horas después de mediodía en mayo. ¡Mayo! ¿Cómo sería en invierno?
Ni siquiera  en Ámsterdam, que la lluvia nos acompañó todas las vacaciones, lo noté.
Y sin embrago, ahora puedo entender a todos esos guiris que llegan aquí y se plantan embadurnados de crema solar durante horas en la playa a ver si pillan un buen melanoma... No es que yo vaya a hacerlo, no es que mi melanina sea muy amiga de los rayos UVA, pero sí puedo entender su fascinación al ver que tenemos una ingente cantidad de luz a lo largo del día.
El sol.
¿Quién me lo iba a decir? Yo, que soy más bien de lunas. Lunática, mejor dicho.
Tal vez simplemente me hago mayor.
Aunque aún no noto la artrititis, no se preocupen.
Sin embargo, ahora que estaba haciendo un descanso en mi monótona existencia, contemplando mi paquete de tabaco a punto de perecer, al pensar en bajar al estanco y comprar más, la sola idea me ha hecho gemir de frustración.
Bajar a la calle. De noche. Horror. No me apetece en lo más mínimo.
No por la oscuridad, apenas hay tres minutos escasos de caminata en una calle perfectamente iluminada, sino pereza, simplemente es que mi mente asocia oscuridad a hora tardía. Y son sólo las siete de la tarde.
Realmente me da exactamente igual bajar ahora que mañana por la mañana. O, si lo pienso bien detenidamente, sería muchísimo mejor ahora que por la mañana, porque amanecer con una niebla digna de Silent Hill hasta casi las dos del mediodía está empezando a convertirse en el pan nuestro de cada día aquí en Zaragoza.
Niebla horrenda y espesa como el cemento armado, de ésa que no te deja ver ni tus propios dedos cuando extiendes la mano al frente.
Y sin embargo, no me molesta lo más mínimo porque a pesar de todo hay claridad. Es de día.
¿Incoherencia? ¿Tal vez me estoy volviendo loca?
No, más bien necesito tabaco. Debe ser el síndrome de abstinencia y que sólo estoy escribiendo para encontrar una excusa para no bajar.
O que empiezo a notar la astenia primaveral antes de que llegue la primavera y todo.
El caso es no bajar a por tabaco aún a sabiendas de que no voy a aguantar el mono.
Vale, sí.
Me estoy volviendo un poquito más loca con la edad.
05 septiembre 2014 | By: Denebola

De la velocidad a la confianza

Bueno, podríamos decir que me he tomado unas vacaciones de medio año con el blog.
Me avergüenza decir que ni siquiera había visto el post de felicitación del Playmobil (cabrón de plástico... jejeje, cómo le quiero) hasta hace poco más de un mes.
¿Vacaciones anticipadas? Tal vez. Sencillamente mi vida online sufrió un declive espectacular. ¿Por qué? No lo sé muy bien. Tal vez aburrimiento, tal vez entré en uno de mis muy conocidos periodos de 'no existo para el resto del universo'. Pero déjenme decirles que ha sido una etapa para mí muy... Productiva. No por haber estado desconectada del mundo 1.0 (¿O es 2.0? Me da igual), más bien no ha tenido nada que ver. Simplemente ha sucedido así.
Ya pueden decir que soy un peligro con L por las calles de Zaragoza. Aunque, si me permiten decirles algo, mi profesor de la autoescuela se sentiría altamente indignado, porque, a decir verdad, yo era su apuesta segura... Vamos, que soy aplicada.
Yo diría que sencillamente me gusta conducir.
Sí, tuve un accidente a los 12 años que, por qué no decirlo, me marcó, pero no como todo Dios a mi alrededor se obsesiona por pensar, es decir, el pánico al coche, sino de un modo mucho más sano: precaución. O como dice mi tío andaluz, "prudencia", la primera de las virtudes cardinales (no saben ustedes la de cosas sin sustancia con las que puede salirles un andaluz en un momento insulso... Cosas sin sustancia que suelen animar el cotarro).
Bueno, cuando termine de destrozar mi coche de segunda mano,
éste es el coche que quiero.
Les doy tiempo para que vayan ahorrando.
Gracias :))))
No voy a ser modesta, pero para ser una mujer de 34 años que se saca el carnet de conducir, conduzco de puta madre. Y eso no lo digo yo, lo dice mi profesor y lo dijo mi examinadora... Aunque más elegantemente (algo así como "has dejado el pabellón femenino muy alto").
¿Orgullosa? Por supuesto.
¿Por qué no me saqué el carnet de conducir antes si no fue por miedo? Sencillo: no iba a tener un jodido coche ni tampoco lo necesitaba, ¿para qué sacarme el puñetero carnet? Es decir, deducción lógica y práctica.
En fin, que estos días fuera de Zaragoza, esperando mi examen práctico y pensando en las clases de conducir (y sí, me lo saqué a la segunda, la primera vez que me presenté, por evitar un puto accidente me fui a meter por donde no debía), me di cuenta de una cosa: voy a echar de menos esas clases. Esa compañía.
Ahora es un hecho.
Igual que ya tengo un permiso que asegura que no soy un peligro al volante (de lo cual, yo no estaría tan segura) y ya no es una mera posibilidad.
El caso es que me he dado cuenta de que soy  una conductora... Parlanchina. Me centro mejor en la carretera cuando tengo un copiloto que me da conversación. ¿Extraño? No lo sé. Sólo sé que me ayuda a templar los nervios hablar.
Y me di cuenta de que... Mi profesor me escuchaba a pesar de estar 100% atento a mi forma de conducir.
Y estas vacaciones, me di cuenta de algo también cuando quedé con mis amigas. A pesar de no interesarme el tema de conversación (lo siento, pero en estos momentos, puedo tener un interés general en los tratamientos de fertilidad, pero no demasiado específico), atiendo.
¿Me hace eso una persona extraña? Eso parece. Porque la mayoría de la gente, no escucha cuando no le interesa.
Ni siquiera las que dicen ser tus amigas.
O amigos.
Cuando a alguien no le interesa de lo que hablas, sencillamente desconecta y no atiende, aunque sea amigo tuyo.
¿Tus amigos lo hacen? De puta madre, atesóralos. Yo, hoy por hoy, sólo puedo decir que tenga... Dos y medio.
Uno de ellos es la persona con la que comparto este blog.
Y no, él no es ese medio. Aunque no sea muy alto.
Pensando en ello, me he dado cuanta de cuánta gente no se interesa por lo que tengas que decir, incluso si son amigos tuyos, incluso si es en su beneficio. Unos te dicen "sí, sí" y te dejan contento, y otros sencillamente te ignoran.Otros sencillamente te hacen saber que tu opinión es una mierda porque no sabes de lo que están hablando. Aunque tal vez deberían prestarte unos segundos de atención y darse cuenta de que SÍ sabes de lo que hablas.
De cualquier forma, esas personas, todas ellas, parecen no entender que el interés y la atención son una calle de doble sentido (sí, me estoy decantando por los símiles automovilísticos, no sé por qué) y que prestarles atención y escucharles A ELLOS, es una obligación. Se sienten insultados cuando cambias de marcha, dejas de interesarte por lo que puedan decir y les adelantas sin inmutarte aunque te toquen el claxon.
¿Que me pitan? ¿Quieren llamar mi atención? Pues muy bien. Ya no lo hacen, tal vez si fura la poli...
El interés es como la amistad y la confianza: hay que nutrirlos. De hecho, yo personalmente creo que van unidos.
Una pena, oigan, que me importe más bien nada contar mis amistades con los dedos de las manos o tenerlos a millones. Sé que mis amigos de verdad, aunque pocos, me escuchan y comparten mis penas y mis alegrías. Como por ejemplo, que ahora seré capaz de ir a buscar yo solita a Raquel al culo del mundo en Tarragona con un coche sin dirección asistida.
O más bien con un puto GPS.
Esperemos que los HERmossos d'esquadra no den muchas vueltas por allí.
Odiaría que me vieran conducir con un móvil al oído.


PD.- Gracias por la felicitación, Play. Yo también le odio ;)
PDD.- En cuanto a amistades... Bueno, a todos nos han clavado un puñal en la espalda, ¿no? Solo que es un tanto perturbador que siga habiendo hijos de puta capaces de clavarme un puñal por la espalda a mis 34 años... Supongo que eso no dejará de pasar nunca. Y sí, el genero da igual: hijos o hijas de puta. Los hay a patadas.
Pero en fin, ¿qué puedo decir?
No soy Colombo.
Ni Sherlock Holmes.
11 febrero 2014 | By: URAPlay

Sigo vivo

Eso, a pesar de que hace mucho que no escribo sigo vivo.

Navidades - Muy bien.
Exámenes - No tan bien.
Semana de vacaciones post-exámenes - Es algo que nunca había tenido. Fenomenal.
Miedo - Acojonado con Tobi aun... Me dan miedo las películas de miedo, pero nada hay que temer si me escondo detrás de C y su pelo. Lo jodido viene en casa cuando estoy solo, así que le pondré un excelente.
Comienzo de clases - Agobio e indignación. Ya escribiré de eso.
Felicidad y amor - A tope de power en ambas cosas. Envidiadme.
Edad - ... Voy a más, cojones

Y no sé si seguir. Hay millones de cosas de las que hablar, pero tiempo? Ganas? Comentáis? Algo, pocas y nunca.

Pues eso, a disfrutar con los rayos y retruecanos de Dene, que son bonitos. Añado uno más que se nos ha dejado nuestra querida friki.

Piiiikaaaa.. chuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Play

06 enero 2014 | By: Denebola

DeneCrónicas Navideñas

Soy una peor, eso lo sabemos todos. Y el que sea nuevo y no lo sepa, ya se lo digo yo: soy una peor, una impresentable y una desvergonzada, descastada y despreocupada.
Bien, tras aclarar esto, como ya no llego a desearles una feliz Navidad, les deseo un feliz Año Nuevo. O Reyes. O a lo que llegue ya.
No sé cómo lo habrán pasado ustedes estas fiestas, las mías han sido un maldito caos, algo que se da por supuesto en las DeneNavidades.
Si unes a una madre maña, una hermana con afán de que todo salga perfecto que se pone histérica cuando algo no sale milimétricamente exacto y un tío que te cambia los planes el día anterior a Nochebuena, pueden imaginarse cómo terminó ésta: conmigo cantando "esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota PADRE MÍO que me voy a emborrachar". Literalmente. Por no oír la jarana.
Y lo conseguí.
Por eso llegué a la comida de Navidad como una balsa de aceite y como si no escuchara a nadie, porque mi resaca alcanzaba cotas históricas. Creo que ni aquella Nochevieja en la que me cepillé 13 copas y varios chupitos tuve una resaca tan monumental. Pero claro, con 20 años, el concepto "resaca" es una mera sombra de lo que descubres que realmente es cuando alcanzas la treintena. Madre del amor hermoso y virgencica del Pilar.
El caso es que me planté en el pueblo, rodeada de primos gritones y refunfuñones en plena adolescencia (bueno, sólo unos pocos, los demás tenían una resaca tan grande como la mía gracias a los mojitos que mi prima la mayor había tenido la gran idea de preparar la noche anterior... Y los adultos también). Creo que es la primera vez que llegamos al pueblo a la 1 del mediodía y la mayor parte de la casa seguía durmiendo... La mona.
Así que me asenté en la cocina mientras escuchaba a mi tía dar órdenes como si aquello fuera Kabul y no una cocina de pueblo. Pero claro, entre quedarte en la cocina escuchando a la sargento de mi tía dar órdenes de fondo y obedecer sumisamente, y beberte unas 3 cervezas en el bar del pueblo con el resacón que me llevaba y sabiendo el cargamento de alcohol que me esperaba a lo largo del día, la elección estaba clara: Dene se quedó en la cocina.
Y cuando vi aparecer a mi primo mediano con su pinta de gafapasta, el pelo revuelto, el pijama raído del pueblo, una bata de franela color rosa fresa que apenas le cerraba en el pecho al más puro estilo Omaíta y refunfuñando un "me cago en la madre que os parió a todos", mereció la pena. Más aún cuando se levantó mi prima mayor murmurando un "jodidos mojitos, nunca más".
No pienso decirles cómo terminó la cocina.
El tema es que NUNCA, JAMÁS, pongas a cocinar a un trío de resacosos, por mucho que estemos todos en la respetable edad de la treintena.
Como marca ya la tradición en el DenePueblo, la mesa de 16 personas tiene sus divisiones: hombres y mujeres. La subdivisión "niños" ha desaparecido a estas alturas ya. Básicamente porque los dos pequeños adolescentes, o son más porteras que las mujeres, o pasan de que los hombres se metan con los gallos de su recién estrenada voz de tenor, gallos incluidos, y su bigote-pelusilla.
Lo gracioso del asunto es que yo estoy incluida en la división "hombres" a pesar de que mis atributos dejan claro que no lo soy en absoluto. ¿Por qué? Sencillo: mi tío de Jaén me reserva automáticamente sitio a su lado porque paso muy mucho de los temas trascendentales femeninos. Y si tenemos en cuenta que llevaba la misma resaca que ellos, imagínense cuánto pasaba.
La comida pasó entre arreglos históricos made in mi tío, copas de vino que, por más que me esforzaba en vaciar, nunca lo conseguía, piques futbolísticos con mi tío del barça (lo sé, ¿un maño del barça? Es fuente de burlas, risas y pullas inclementes y despiadadas), y comentarios desde el lado femenino de la mesa de "pero qué barbaridades oigo por allí".
Hasta que llegó el momento de los aguinaldos.
Y yo tuve un regalo sorpresa. Maldije. Fui la única. Me fulminaron todos los primos, incluida mi hermana. Pero oigan, mi tío de Jaén es mi tío de Jaén, y yo soy su favorita (váyanse ustedes a saber por qué), así que, con toda la mala virgen del mundo, después de llevar años riéndome de él porque desde que se jubiló se levanta a las 6 de la mañana para ver Dora la Exploradora, va el muy canalla y me regala un peluche de la jodida Dora, bética, por supuesto, bien sevillana y verdi-blanca, para dejarme bien claro que "er Zaragoza é una miedda y er Beti ettá en primera", y para que la pueda colgar en el retrovisor del coche... Que aún no tengo. Hijo de mala madre.
Y como soy así de bruja, aproveché la coyuntura alcohólica (ya estaban atacando despiadadamente al Cardhú) y, aún no sé cómo logré hacer que mi tío jurase comprarme mi primer coche... Cuando me casase. No sé si hice buen trato... Claro que luego empezaron las exigencias de "mejor cuando tengas al primer hijo, que a mí los desgraciados de mis hijos no me van a hacer abuelo y quiero un sobrinieto", y yo empecé con las exigencias. Vamos, hombre, después de exigirme un matrimonio y parir, no me va a regalar un Corsa. Como mínimo un Mini o un BMW.
En fin, que salí de allí con un peluche de la Dora Exploradora bética y una prolongación del ciego de Nochebuena.
Y continuamos para bingo, señores. Porque creo que mi globo no se ha desinflado ni siquiera hoy.
Por Dios.
Día de Reyes. ¿Han sido buenos? Yo he debido serlo mucho, porque he amanecido con unas Ray Ban Aviator y casi lloro. Tantos años tratando de mangarle las suyas a mi padre y por fin tengo las mías propias.
Oh, son taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan fardonas...
Creo que me he enamorado.
Estoy tan jodidamente sexy con ellas que hasta un abuelo me ha dicho "GUAPA" por la calle (con énfasis, nada del típico guapa de nada). Cuando sea un tordazo, les avisaré gustosamente, sí, soy consciente de que era un jubilado con bastón. Pero soy feliz, oigan.
¿No son preciosas? Yo ya me he enamorado.


Lo dicho, espero que hayan tenido una Feliz Navidad. Yo al menos, me he divertido. Y eso que no les he contado lo que pasó en Nochevieja... Lo considero secreto de sumario.
05 julio 2013 | By: Denebola

El heavy está de luto. El de mi bloque.

Aún no ha amanecido aquí en mañolandia y se ha terciado una noche difícil. Probablemente en la costa no sepan lo que es el calor infame del interior, ése que azota sin la más mínima piedad y no deja ni un ser vivo asomar la cabeza sin sacar la lengua y arrastrándose por las calzadas siquiera por las noches, al menos de sangre caliente, porque más de un reptil se ve ya por estos lares (en sentido literal, y por supuesto, metafórico, que ésos no sólo viven en Zaragonia).
El caso es que, café, sueño y mis pensamientos nada ortodoxos, no son una buena combinación. Véngase a ver, la combinación perfecta para retomar mi vuelta al blog, ,que como anoche, la noche de verdad, no ésta que casi tiene luz, me reprendió el Playmobil con toda la razón del mundo, no he invertido una tecla aquí en mucho tiempo.
Y como soy así y además maña, sin el más mínimo resquicio de resentimiento, ya ven.
El caso es que me he despertado y, tras haberme pasado por el grifo de la ducha (sí, en Zaragoza tenemos agua corriente, no como en Palencia) y café en mano he descubierto quién es el gran adorado heavy de mi vecindario de locos, alias 13 Rue del Percebe, que me ayudaba piadosamente a contrarrestar el efecto Lunnis a las 7 de la mañana desde hace años.
El horror se ha apoderado de todo mi ser.
Como lo leen.
Ese heavy al que le debo mi cordura, es el buenorro de 5º. Lo bueno, que no buenorro, del asunto, es que no hace mucho descubrí además que en el patio su habitación es justamente la apuesta a la mía. Oigan, no es de recibo. Ir a tender y encontrarte con el maromo tendiendo sus boxers no es nada erótico, pero si además, lo primero que te pasa por la mente es 'madre de dios, ahora entiendo por qué no me habla, éste me ha visto haciendo el indio con mi guitarra imaginaria en mi habitación o, aún peor, recuerda esa noche memorable en la que no le dejé dormir y me guarda rencor eterno', pues claro, una cuando se lo encuentra hasta piensa que sería buena idea que viniera Belcebú al patio donde no penetra el sol y se la tragase la tierra.
Pero no, ahí no termina lo mejor.
No.
Es un heavy que, aunque va tatuado desde la muñeca hasta la clavícula (cosa que acabo de descubrir hace unos minutos al bajar a comprar mi desayuno), dice chao. Chao. Chao. Esperen que aún lo estoy procesando desde ayer.
Vamos a ver. Chao. Oh, madre de dios bendito, y eso que no estoy muy segura de que ahí arriba haya algo. Pero por si acaso.
¿Cómo que chao? ¿Un heavy? ¿Tú eres tonto?
Chao lo decía el retrasado de mi ex (eh, ojito, todo el mundo comete errores, no me señalen con el dedo), en el resto de España no sé, pero que un tío en Zaragoza dentro de cierta franja de edad te diga chao es indicativo de una cosa: es 'cool'. Vamos, esa clase de gente que te mira por encima del hombro como si fueras chusma cuando no llevas un vestido Dolce & Gabanna y se mira en el espejo y se gusta, los 'memolo', como los bauticé hace muchos años, los de 'oh, dios mío, estoy tan bueno, que cuando me toco me derrito', los 'ey, nenas, acabo de llegar, caed a mis pies', 'estoy tan bueno que cuando me meto en la piscina el agua se evapora (eso, los que llegan a comprender el concepto de evaporación, claro, que son pocos, pero también los hay con carrera)', los que... Bueno, creo que ya me han entendido.
Y yo estoy de réquiem.
Mi imagen del vecino heavy, mi salvación... Es un gilipollas.
Y no es rubio...
Maldita sea, oh, fuck y esas cosas.
Lo mejor de todo: es garroso (1)

Y en honor a los Lunnis de la maldita cabrona que me despertaba día tras día durante años y ahora está de vacaciones, voy a despertarla yo hoy con un clásico para rememorar viejos tiempos (y enseñarle que a los niños no deberían dejarles despiertos hasta las 2 de la mañana aunque estén de vacaciones, aunque sean bestias pardas):




(1) Garroso: véase ése hombre que, visto desde atrás se le ha escapado Rocinante. O la moto, como vean.
10 marzo 2013 | By: Denebola

¿Astenia primaveral? ¡JA!

Llevo un día de mierda. De ésos en los que piensas que alguna gitana de la plaza del Pilar te ha echado un mal de ojo por no cogerle el ramillete de romero a cambio de unos cuantos leuros.
Se me ha caído una bebida rosa sobre el mantel, mancha asegurada.
He quemado la comida. Humo, olor a chamuscado, vuelta a cocinar, limpiar, rascar y comer a las mil y una.
Se me ha caído un vaso lleno de coca cola en la cocina. Cristales y pegotes marrones por baldosas y muebles.
He aguantado una perorata durante hora y media en la que no he podido decir ni esta boca es mía.
He estornudado sobre el cenicero. Navidades con retraso.
Y aún no se ha terminado el día.
Pero aquí estoy, con la música a toda leche y dando botes en el salón y haciendo el indio por el pasillo a lo Risky Business como si fuera el día el día más feliz de mi vida. ¿Por qué? Ni puñetera idea, pero estoy muy contenta.
Quizás no haya encontrado el vestido que necesito, vale. Pero porque lo que veo no me gusta, no porque no me quede bien, porque en realidad estoy muy buena.
Quizás no haya salido aún la convocatoria de las plazas. Pero yo sigo dándole. I rock.
Quizás no tenga trabajo. Pero es que tengo un CV que asusta.
Sí, tengo la moral alta. Y aquí les dejo una de las canciones que me están haciendo sacar la guitarra imaginaria por el pasillo.




Háganme un favor y sean felices. Me río yo de la astenia primaveral.
28 febrero 2013 | By: URAPlay

3ª y última entrada de febrero

A lo loco, voy a escribir una 3ª entrada este mes que lo merece porque llueve! Y encima va a ser un link a una dirección.

http://laissesaigner.com/post/41441178928

Y os dejo el Gif, que me ha gustado


Play
17 enero 2013 | By: Denebola

Mujer treintañera, busca

No sé exactamente dónde leí aquello de que a los 30 una mujer ha dejado de experimentar a lo loco en el terreno sentimental y sexual, y busca con los pies en la tierra, la búsqueda de alguien que encaje con ella mientras termina de encontrarse a sí misma. Algo así como que a los 30 una mujer ha dejado de buscar a lo loco y sin sentido, y tampoco ha llegado a la seguridad de la madurez, un término medio donde aún tiene cabida la ingenuidad y la frescura de los 20 y se empieza a tener seguridad de por dónde se pisa, o al menos de saber que ése es el camino que se quiere tomar.
Sólo sé que lo leí en dos sitios diferentes y sin ningún tipo de conexión.
Y me sorprendió que eso mismo lo dijeran mujeres. No sé si le habría dado importancia si aquellas palabras las hubieran escrito hombres, la verdad. Y no por despreciar al género masculino, sino porque, por mucho que desde fuera las cosas se vean mejor, la mente femenina es un mar inmenso donde a veces da miedo ahondar y bastante difícil de descifrar. La mayoría de las veces, lo que piensa una mujer no es lo que se ve desde fuera.
Y sí, eso lo digo yo, una mujer.
Francamente, no sé si estoy en posición de responder o criticar esa opinión. Probablemente debería pasar la treintena para estar segura de que esas mujeres tienen razón o no, valorar mi propio recorrido y concluir que mi caso no se ciñe o sí a esas palabras.
Pero si miro a mi alrededor, a todas las féminas que forman mi círculo de amistad, tengo ejemplos de lo más variopinto que podrían tirar por tierra de forma brutal esas palabras y otras que las reforzarían de forma sublime ejemplificándolas como si de un libro de psicología brotase un ejemplo vivo.
Y yo sencillamente alucino.
¿Es la mujer un ser tan complicado que no se puede generalizar en torno a ella? ¿O es que la multitud de casos particulares terminan disolviendo una verdad como podrían ser esas palabras?
No tengo ni puñetera idea.
Debe ser que aún estoy fascinada por cómo lo que veo a mi alrededor ametralla esas palabras hasta dejarlas sencillamente rotas.
Yo no sé qué pensaran ustedes, pero si me miro a mí misma y a mi trayectoria, creo que esa "seguridad de caminar por un sendero que he elegido y quiero" la empecé hace ya mucho tiempo. En la veintena, para ser más exactos. Otra cosa es que lo encontrara o no y que llegase antes o después. Eso es otro tema. En lo que respecta a los sentimientos y el sexo, he tenido las cosas claras, por lo que parece, muy pronto. Y no porque pueda alardear de una extensa lista de amantes, que no, sino porque, creo yo, he tenido a bien aprender algo de cada uno de los errores que he ido cometiendo con nombre y apellidos para no volver a sentir ese dolor. A nadie le gusta salir herido. Un proceso de "prueba y error", si les gustan los términos técnicos y se atreven a racionalizar el asunto.
¿Por qué yo sí (teniendo en cuenta que miro esto desde la propia treintena a analizar, claro, no sé si estoy en la mejor de las posiciones para juzgarme a mí misma) y otras no han salido de esa locura permanente (que las hay)? Puede que sea cuestión de individualidad, de que cada persona es un mundo y elige su propio camino, de que tiene su propio proceso de aprendizaje. O puede que sea cuestión de género, que a las mujeres nos guste complicarnos la ya de por sí complicada vida (depende de como se mire, claro, la vida puede simplificarse de un plumazo si se quiere) y darnos de cabezazos contra una pared.
No tengo ni idea.
Yo si miro a mi alrededor, esas palabras tienen tanto sentido como decir que a las mujeres a los treinta no hay quien nos entienda. Sí y no. Hay de todo.
Pero quizás no esté mirando bien, o que mis añitos por la treintena me estén nublando el juicio, o que, ya sería puta casualidad, estoy rodeada de excepciones.
04 diciembre 2012 | By: Denebola

il Pulcino Pio

No me he podido resistir, lo siento.
Llevo ya un buen rato cantándola (a ver si así logro ahuyentar a los malditos Lunnis de la vecina, que siguen sonando a todas horas) desde que he visto el vídeo en Twitter (vía @Coponnnn ) y sigo riéndome sola, sobre todo por el final.
A ver si tiene el mismo efecto en ustedes.




¿Qué? ¿Se pega o no?... ¡Aaaaaaaaagh!
28 noviembre 2012 | By: Denebola

Gloriosas excepciones X

Tengo un amigo, un gran amigo de facultad, de ésos que aunque hace años que no ves, cuando lo haces, lo primero que te inspira es un enorme abrazo. Un enorme y gran abrazo de oso.
Y lo digo yo, que mido 1'60.
Como si un oso pudiera medir 1'60.
Jorge. ¿Cómo no? Patrón de Aragón. Estamos en Zaragoza.
Lo conocí en mi primer año de carrera y cuanto más lo veo, por más que sea un señor auditor respetable, intimidante, de 1'90 o más, con su traje oscuro y su corbata en tonos azules, cuando me ve, aunque sea trajeado, siempre le asoma esa sonrisa franca, ingénua, sincera, llana y noble.
Puede ser un hijo de la gran puta cuando es un auditor. No lo dudo. En realidad, sí, lo dudo muchísimo, porque es la persona más sincera y buena que he conocido. ¿Cómo un hombre de tal envergadura puede ser tan benébolo? Sí, el adjetivo está expresamente relacionado con mi nick.
Porque todos ustedes saben que cuando yo soy mala, soy la mejor.
Él no. Ni siendo malo, puede serlo.
Su pasatiempo favorito, especialmente cuando el alcohol hacía mella en él y nos encontrábamos en la noche maña, era cogerme en brazos y darme vueltas como si fuera un tiovivo. Y lo gracioso era que a mí también.
Nunca se lo he permitido a nadie. Como tantos otros privilegios que he concedido a algunas personas, que no muchas, dado mi especial carácter (o llamémoslo mala leche, vale), aquello empezó a ser un saludo nuestro. Sólo nuestro.
Y dado el fundademtal papel que jugué en la relación con su especialmente celosa pareja, se encargó de que aquel saludo siguiera inamovible entre nosotros. Nunca supe cómo lo hizo. Pero también es cierto que él tenía mucho que agradecerme sobre todas aquellas charlas que tuvimos sobre chicas.
Y lo realmente gracioso es que fue su novia, actualmente su mujer y madre de sus hijos (en realidad fue él quien la arrastró al matrimonio, grandullón romántico), la que miró a mi por aquél entonces novio y me dijo sin ningún tipo de tapujos. "Tu novio es gilipollas, deshazte de él en cuanto puedas."
Y nunca podré agradecerle suficiente esas palabras, porque era cierto. Del mismo modo que nunca podré agradecerle que le siga consintiendo que su marido cada vez que me ve me coja en brazos y me transporte a un tiovivo divertidísimo de 1'95 (o casi).
Las mañas somos así, no nos andamos por las ramas.
Y los maños, aunque por lo general tienen fama de salidos, no sé qué puesto llevan en el ránking estatal, pero que sí, mucho, doy fe, hay especímenes que merecen la pena salvarse.
Y éste es uno de ellos.

PD.- No, ahora en serio. Al margen de lo de manejables (sí, la mujer de Jorge no es mucho más alta que yo), ¿qué coño les pasa a los hombres altos con las mujeres pequeñas? ¿Pueden explicármelo? Estoy expectante.
17 noviembre 2012 | By: Denebola

Parecidos razonables

Llevo varios días sin escribir, por no decir semanas, o quizás llegue al mes, no quiero ni comprobarlo por eso de que no se me caiga la cara de vergüenza. Mis disculpas, me fustigaré debidamente. O algo así, no les prometo nada.
El caso es que por temas no será, porque tengo varias cosas de las que hablar, sino por tiempo, que la vida se me ha complicado aún más y mis días deberían tener 48 horas para poder hacer todo lo que quiero.
De cualquier modo, como voy a tener un fin de semana intenso y necesitaré distracciones, iré dándoles mal y poniéndoles al día sobre mis paranoias mentales, que no son pocas, como si alguien quisiera leerme o saber lo trastornada que estoy.
En este post voy a hacerles una revelación que, sintiéndolo mucho, sólo entenderán los antiguos usuarios de Stop Here. Bueno, quizás haya alguna excepción.

Les sitúo: tras mi segundo café de la mañana, la niña del demonio que vive en el piso de abajo arranca de cuajo el silencio absoluto en el que estoy tan concentradamente estudiando y para contrarrestar sus berridos suelo ponerme música.
Bien, hoy ha sido Iron Maiden.
Cuál es mi sorpresa, que mirándome bien al Sr. Bruce Dickinson, me he quedado estupefacta.

El Sr Dickinson (voz de Iron Maiden)
¿No les recuerda a nadie?
Yo se lo diré, por si aún tienen en mente su imagen con la melenita tras el fondo naranja: ahora que el Sr. Miedo se ha cortado el pelo, es el vivo retrato de este señor. Versión joven, claro.

Yo aún estoy en estado de shock. Hay una maña afortunada por Palencia que tiene en sus garras al doble que cobrará millones en un futuro no muy lejano por hacer playbacks "around the world".
Sr. Miedo, cuando se vista de motero malote quiero una foto en primicia y firmada para enmarcarla y hacer que presida mi salón como una groupie histérica.
Bueno, en realidad me conformo con que me la pase por whatsapp y ponerla de fondo de pantalla para echarme unas risas.

Y en honor a los dos, les dejo este vídeo, que, como no podía ser de otra manera, es "Fear of the dark" para The_Fear:




PD.- Espero que sea consciente del piropazo que le acabo de dedicar. Se conservará espectacularmente bien con 50 y tantos, querido Miedo, le envidio.