Hace un día precioso.
Cuando me he levantado, aunque tenía más sueño que una cesta de gaticos al lado de una estufa, como decimos por aquí, al abrir la ventana de mi cuarto se podían escuchar a los pájaros cantar y desde la ventana del comedor se podían ver esos preciosos perros de Pirena (http://www.pirena.com/cast/index.asp), que empieza hoy y salen desde mi calle.
Idílico, ¿eh? Pues siempre hay alguien que llega y lo jode.
En mi móvil tenía un mensaje de ayer de alguien que, o pretendía darme envidia diciéndome que iba a salir y no contaba conmigo en un alarde de repentina y orgullosa independencia, o váyanse ustedes a saber qué pretendía con esas palabras que no venían a cuento.
Supongo que sigue pretendiendo lo mismo que perseguía cuando me atacó donde sabía que más me dolería. Sin éxito, todo hay que decirlo. O cuando me dijo aquello de "Lo que tú estás haciendo para mí es una pérdida de tiempo y no sirve para nada", rematado con esa típica frase de "sin ánimo de hacerte daño", que lo que menos consigue es lo que significa porque casi siempre se dice con ánimo de hacer daño. Para ella, y por una serie de razones que comprendo pero no comparto del todo, su modo de vida es el Carpe diem llevado al extremo, y lo que yo estoy haciendo es lapidar mi futuro "porque si mañana te mueres, habrás desperdiciado 1 año de tu vida". Gracioso argumento, sin duda, cuando hacía un año no opinaba lo mismo, quizás porque pensaba que al estar estudiando estaría ahí para atender sus necesidades festivas, y también porque a ese razonamiento absurdo se le puede contestar con otro igualmente absurdo como "esque no salgo porque me puede caer un rayo".
En fin, que no quiero entrar en situaciones personales, sino en algo más general: el Carpe diem como modo de vida y de pensar.
Esa frase que todos sabemos qué significa, me recuerda irremediablemente a la película El club de los poetas muertos. "¡Oh!, capitán, ¡mi capitán!". Qué película más triste, cuánto he llegado a llorar con ella y cómo me gusta...
Siempre he pensado que el significado de la filosofía del Carpe diem está mal entendido. Una cosa es vivir como si no fuera a haber un mañana, aprovechando y disfrutando de los momentos y oportunidades que se nos presentan, ver el vaso medio lleno en lugar de verlo medio vacío, luchar por lo que realmente queremos y nos llena, mirar las cosas como si no fuéramos a verlas nunca más, con optimismo, ilusión, entusiasmo, y otra muy distinta es vivir como si no fuera haber un mañana, sin importarnos las consecuencias de nuestros actos, temeraria o egoístamente, irresponsablemente, al fin y al cabo, porque, si no va a haber mañana, tampoco sufriremos las consecuencias de nuestros propios actos ni tendremos que hacernos responsables de ellos.
Siempre he pensado que esta filosofía de vida generalmente se toma por el lado equivocado, el irresponsable, y no por el que realmente debería tomarse, el optimista. Sí que es cierto que la visión irresponsable es mucho más atractiva, pero francamente es una visión muy ingénua e infantil de la vida. ¿Y si no hay mañana? A todos nos gustaría agotar hasta el último segundo de vida, hacer las locuras más impensables sabiendo que no tienes absolutamente nada que perder. Pero, ¿y si hay un mañana? Entonces sí tienes mucho que perder. ¿No? Hay muchas cosas que no puedes mirarlas como si no fuéramos a tener futuro, porque entonces es cuando dejamos de vivir, de disfrutar la vida, y muchas veces, jodiendo la de los que nos rodean.
La clave está en que nunca sabremos si va a haber un mañana o no. Tenemos que vivir con el optimismo de pensar que mañana puede que no disfrutemos de lo que tenemos, teniendo en cuenta que, si nos despertamos mañana, vamos a seguir teniendo todo lo que necesitamos y, en la medida de lo posible, lo que nos hace sentir bien y queremos.
Pienso que esa gente que se deja llevar con el Carpe diem irresponsable termina fundiendo y desgastando su vida, que no la disfrutan realmente porque al final terminan donde no querían.
Claro, que ésta es mi opinión. Para gustos, los colores, oigan.
Divagaciones de 3 perturbados
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Pusilánime: Falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar grandes empresas.
No, no es que me esté empollando el diccionario de la RAE, esque estaba con mi particular pelea con el Derecho Administrativo, y no sé cómo he ido a parar a esta palabra.
La he escuchado varias veces de boca de mi angelito. "Odio a la gente pusilánime", seguida de varios ejemplos.
Es curioso, conozco a mucha gente así. En cierto modo todos tenemos ratos pusilánimes... O más bien vagos. Lo que más me sorprende es que la persona que pronuncia esas palabras, quizás no por falta de ánimo o valor, sino más bien por pereza, comodidad o inercia, muchas veces termina estando en el mismo punto que una persona pusilánime: dejándose arrastrar y lamentándose.
Definitivamente, el ser humano es gilipollas. Nos dedicamos a emitir juicios de valor sobre las personas que están a nuestro alrededor y no somos capaces de mirarnos al espejo y preguntarnos si alguna vez nos hemos comportado como esa persona a la que estamos juzgando, ponernos en su piel por un segundo y pensar por qué actúa así. Y luego exigimos de los que nos rodean que sean comprensivos con nosotros.
A eso le llamo yo egoísmo.
Quizás esté escribiendo esto porque mi pecado es la empatía y no recibo ni la mitad de comprensión que pienso que doy (siempre hay excepciones, por supuesto, ahora mismo se me ocurren unas 2 ó 3...), quizás sea una pataleta por mi parte. Puede ser, no me he parado a pensar en la motivación de estas palabras, es una divagación que me ha venido a la mente al leer esa palabra en un diccionario on-line. Quizás sea la primera pusilánime que piensa que lo son los demás sin mirarse objetivamente al espejo. No lo sé, pero, "francamente, querida, me importa un bledo".
Y después de este momento filosófico, me voy a beber una Ambar bien fresquita, que hoy me he ganado el cielo, y en mi cielo particular hay cerveza.
Que tengan un bonito fin de semana.
No, no es que me esté empollando el diccionario de la RAE, esque estaba con mi particular pelea con el Derecho Administrativo, y no sé cómo he ido a parar a esta palabra.
La he escuchado varias veces de boca de mi angelito. "Odio a la gente pusilánime", seguida de varios ejemplos.
Es curioso, conozco a mucha gente así. En cierto modo todos tenemos ratos pusilánimes... O más bien vagos. Lo que más me sorprende es que la persona que pronuncia esas palabras, quizás no por falta de ánimo o valor, sino más bien por pereza, comodidad o inercia, muchas veces termina estando en el mismo punto que una persona pusilánime: dejándose arrastrar y lamentándose.
Definitivamente, el ser humano es gilipollas. Nos dedicamos a emitir juicios de valor sobre las personas que están a nuestro alrededor y no somos capaces de mirarnos al espejo y preguntarnos si alguna vez nos hemos comportado como esa persona a la que estamos juzgando, ponernos en su piel por un segundo y pensar por qué actúa así. Y luego exigimos de los que nos rodean que sean comprensivos con nosotros.
A eso le llamo yo egoísmo.
Quizás esté escribiendo esto porque mi pecado es la empatía y no recibo ni la mitad de comprensión que pienso que doy (siempre hay excepciones, por supuesto, ahora mismo se me ocurren unas 2 ó 3...), quizás sea una pataleta por mi parte. Puede ser, no me he parado a pensar en la motivación de estas palabras, es una divagación que me ha venido a la mente al leer esa palabra en un diccionario on-line. Quizás sea la primera pusilánime que piensa que lo son los demás sin mirarse objetivamente al espejo. No lo sé, pero, "francamente, querida, me importa un bledo".
Y después de este momento filosófico, me voy a beber una Ambar bien fresquita, que hoy me he ganado el cielo, y en mi cielo particular hay cerveza.
Que tengan un bonito fin de semana.
Las maravillas de Google Maps
Estaba probando la vista de calle de Google Maps, y después de ver lo típico que cada uno busca, como su casa, su bar de cañas, su facultad y todo eso, se me ha ocurrido buscar una cosa... Y sí, evidentemente, estaba. Aún no la han quitado.


En esa esquina a la derecha, en esa cafetería de la Plaza Jacinto Benavente, y después de ir a las fiestas de no sé que barrio, probé el mejor chocolate de mi vida. Y los mejores churros. Y, créanme, esta confesión, viniendo de boca de una adicta al chocolate, no es en vano. Ni siquiera el chocolate de mi querida abuela, que en paz descanse, le llegaba a hacer sombra. Y eso que para su nieta preferida, era inmejorable. ¡Oh, sí! Y que me perdone, pero sí... Aquél chocolate fue más que orgásmico. Aunque a Cristal le sentase como un tiro después de toda la noche de picos pardos. Y las gitanas que teníamos en la mesa de al lado podían dar fe de eso, que lo pagaron y dieron propina.
El hostal era un poco... En fin, no entraré en calificativos, sólo les diré que a finales de agosto, nuestro aire acondicionado era un ventilador de 40 revoluciones por minuto y la ducha, mejor ni pisarla. Pero no se me olvidarán esas excursiones al chino para comprar alguna litrona, ni nuestro exclusivo sistema de refrigeración: llenar el lavabo de agua fría para que no se calentaran las botellas, con el inconveniente de que no había tapón y tuvimos que cerrar aquello con un vaso boca abajo. Ni tampoco olvidaré a Cristal poniéndose tontorrona por teléfono, ni perdernos en la plaza mayor... Jodido laberinto de 4 paredes...
Amo Madrid.
Quizás un día llame a Cristal y repitamos esos días. Me apetecería mucho volver a repetirlos. Pero espero que cuando eso pase, no sea en un hostal en el que tenga que abrir el balcón de par en par en un primero para pasar una noche sin asfixiarme, sino que sea en mi propia casa.
Me estoy amariconando
Sí, me estaba amariconando... Sólo he sido una versión descafeinada de la Denebola que fui. ¿Por qué? Mi opinión me la reservo, ya que no es cuestión de buscar culpables o motivos, sólo de buscar una solución.
Me estaba amariconando y no puede ser.
No es que haya tocado fondo, ni mucho menos, pero sí ha sido doloroso, muchísimo, y, bueno... No hace falta decir que, obviamente, duele. Y después de haber pasado las fases lastimera, duelo, rabia, ira, pena, etc., soy consciente de que me había amariconado. Mea culpa, al fin y al cabo.
Me gustaría pasar hacia el otro lado de la pasarela a lo OT y agradecer a la gente que a su modo ha estado conmigo estos días y que incluso sin saberlo me ha levantado la moral, micrófono en mano. Sobre todo al Playmobil, por aguantar mis espesuras mentales y apoyarme, a Carol, que aunque ninguno de ustedes la conocen ni se pasa por aquí, a su modo me dió esa colleja a lo "¡¡Espabila, coño!!", y al Sr. Pirómano, por sacarme esa sonrisa que sólo él tiene el poder de sonsacarme.
Y ahora la mala noticia: he vuelto. Y ya no estoy amariconada...
Por lo pronto, he decidido volver a escribir en Inferno's Here, ese intento de hacer renacer Stop Here (si se quieren pasar a echar un ojo, tienen el link en las "Chupi webs"), y no por chafar la intención de Morgue, es sólo que he estado varias semanas pensando, y si alguien como MAIK- sigue entrando con la esperanza de encontrarnos allí, es porque al menos alguien estaba a gusto allí. Al menos tendré a alguien con quien discutir... Por otro lado es mi melancólica forma de decir que les echo de menos. A todos. Y, ¿qué coño? Que me apetece. No pretendo que nadie me siga, sólo sigo mi camino.
No sé qué otras sorpresas conllevaré, pero... En fin, aquí estoy de nuevo. Y me apetece escucharlos, me encanta esta canción:
Me estaba amariconando y no puede ser.
No es que haya tocado fondo, ni mucho menos, pero sí ha sido doloroso, muchísimo, y, bueno... No hace falta decir que, obviamente, duele. Y después de haber pasado las fases lastimera, duelo, rabia, ira, pena, etc., soy consciente de que me había amariconado. Mea culpa, al fin y al cabo.
Me gustaría pasar hacia el otro lado de la pasarela a lo OT y agradecer a la gente que a su modo ha estado conmigo estos días y que incluso sin saberlo me ha levantado la moral, micrófono en mano. Sobre todo al Playmobil, por aguantar mis espesuras mentales y apoyarme, a Carol, que aunque ninguno de ustedes la conocen ni se pasa por aquí, a su modo me dió esa colleja a lo "¡¡Espabila, coño!!", y al Sr. Pirómano, por sacarme esa sonrisa que sólo él tiene el poder de sonsacarme.
Y ahora la mala noticia: he vuelto. Y ya no estoy amariconada...
Por lo pronto, he decidido volver a escribir en Inferno's Here, ese intento de hacer renacer Stop Here (si se quieren pasar a echar un ojo, tienen el link en las "Chupi webs"), y no por chafar la intención de Morgue, es sólo que he estado varias semanas pensando, y si alguien como MAIK- sigue entrando con la esperanza de encontrarnos allí, es porque al menos alguien estaba a gusto allí. Al menos tendré a alguien con quien discutir... Por otro lado es mi melancólica forma de decir que les echo de menos. A todos. Y, ¿qué coño? Que me apetece. No pretendo que nadie me siga, sólo sigo mi camino.
No sé qué otras sorpresas conllevaré, pero... En fin, aquí estoy de nuevo. Y me apetece escucharlos, me encanta esta canción:
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